Un alto dirigente de la entidad ‘Millonaria’ manifestó en declaraciones al diario La Nación “estamos viendo cómo consiguieron esas entradas para ingresar y la gente de seguridad está trabajando para ver quiénes tienen derecho de admisión". El grupo que ingresó a la Centenario alta lo hizo con entradas que salieron a la venta, como cualquier hincha las podría haber conseguido. "Burlaron cualquier control, hay que estar más alertas que nunca", relató otro integrante de la comisión directiva, al diario La Nación.
También está enojado Martín de Ramos hasta ahora el N°1 desde que Adrián Rousseau quedó afuera por el derecho de admisión. Su furia pasa porque le quitaron privilegios y afirma que se los han dado a un tal Hernán Taboada.
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Todo esto ocurre mientras aparece una 3ra fracción de Los Borrachos del Tablón que conduce un hombre apodado “Ariel”.
Quienes conocen el club manifiestan mucha preocupación porque D'Onofrio, el Presidente de River, no tiene la menor idea de cómo tratar el tema.
Los Borrachos del Tablón han tenido integrantes famosos en el club por sus capacidades para la riña: desde 'He-Man' (a fines de los '80) hasta 'el Viejo Walter', desde 'el Gallego Chofitol' y 'Balá' (en los '90), a 'Luisito' Pereyra, 'el Diariero' (Edgar Butassi) y Ramón Barrios. Les sucedieron 'el Monito' Saldivia, 'el Zapatero' y 'el Turco del Oeste'.
Más tarde llegaron los tiempos de Alan Schenkler y Adrián Rousseau, el preferido tanto de Aguilar como de Passarella, dicen.
En aquellos días de Aguilar, su enlace con los 'barrabravas' eran o Luis Gasulla (más tarde aliado de Antonio Caselli) o Diego Rodríguez (más tarde aliado de Rodolfo D'Onofrio, hermano de la actual ministra de Seguridad de la Nación, María Cecilia Rodríguez, novia de juventud del ex directivo de River, Daniel Bravo).
En la 2da. parte de los años '90, en River Plate comenzó una importante protección de los 'barrabravas' por los dirigentes del club, más tarde una extensa y sangrienta guerra entre 'barrabravas' (que incluyó el asesinato entre ellos de Martín Gonzalo Acro), y en el capítulo siguiente una convivencia, casi una co-administración de las instalaciones de Nuñez.
Esto fue así porque tanto Aguilar como Passarella aceptaron como socios del club a numerosos 'barrabravas', ignorando las listas de no admisión, y así legitimaron su presencia cotidiana, permanente (y rentada, obviamente) en River Plate.
Durante la reciente campaña proselitista, Rodolfo D'Onofrio hizo eje en que el amigo de Passarella era su rival, Antonio Caselli, y que éste también era el amigo de los 'barrabravas'.
A su vez, se corroboró que así como Daniel Bravo avalaba a Caselli, el vicepresidente Diego Turnes mantenía una relación estrecha con D'Onofrio, y éste le agradeció públicamente su comportamiento al frente de la Junta Electoral, básicamente para que cesaran los silbidos a su amigo Turnes.
¿Y con la 'barrabrava' qué pasa? El diálogo estrecho dentro de las instalaciones del club obliga a preguntarse acerca del alcance de las promesas de campaña de D'Onofrio.
La relación entre los dirigentes y los 'barrabras', quienes se creen dueños del club, en parte porque ya son socios, es un enorme problema de la Asociación del Fútbol Argentino.