La Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), entidades que representan un tercio de las exportaciones argentinas, ingresaron divisas por US$ 108,9 millones por negocios concretados en el transcurso de la semana pasada.
Pero la cifra resultó significativamente menor a las de las 3 primeras semanas de enero, en las que se ingresaron en total US$ 960 millones (un promedio de US$ 320 millones por semana).
Según CIARA, el monto total liquidado durante enero asciende a US$ 1.069.024.859.
Al BCRA no le alcanza, obviamente. Pero ningún importe le resultaría suficiente, ante la escasez imperante.
Pero el gran problema está por llegar: las grandes compañías que compran sus insumos en el exterior tendrán que conseguir dólares en el exterior para pagarles a sus proveedores internacionales. El racionamiento argentino ya es similar al que se encuentra vigente en Venezuela. Sólo falta que ocurra la subasta de divisas.
La Comisión de Administración de Divisas o CADIVI, es un órgano regulador adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Planificación y Finanzas de la República Bolivariana de Venezuela, creada en 2003 a través del decreto de control cambiario.
Desde que el Control Cambiario se implementó en Venezuela en el año 2003, la población se ha visto en la necesidad de acostumbrarse a un riguroso proceso de obtención de divisas, el cual previamente debe ser supervisado por la Comisión.
Por ahora, en la Argentina no habrá subasta sino que quien presente ante el Ministerio de Economía el plan de devolución de los dólares a más largo plazo, cruzado con un plan de inversiones que apunte a sustituir importaciones, será quien tenga prioridad en los dólares del BCRA.
El esquema ya lo conocen, de palabra, las automotrices afiliadas a ADEFA (Fiat, Peugeot, Toyota, Volkswagen, Citroën, General Motors, etc.); los importadores de vehículos de CIDOA (BMW, Mitsubishi, Subaru, Hyundai, entre otros); Acindar, Aluar, la Cámara de Fabricantes de Neumáticos, y los metalúrgicos de ADIMRA. El BCRA no concretará un giro de divisas antes de los 12 meses contando desde el permiso de ingreso de la mercadería.
Tal como lo anticipó el diario Ámbito Financiero, la idea es que los importadores busquen su propio financiamiento. El BCRA quiere que el mundo subsidie a la Argentina: una compañía le paga a un importador de un producto final o un insumo con dinero conseguido con un crédito proveniente del sistema financiero internacional o aportado por la casa matriz de la multinacional. El BCRA no concretará un giro de las divisas antes de los 12 meses contando desde el permiso de ingreso de la mercadería.
Todo cada vez más complejo.