> Se observó una aceleración de la caída del superávit: en diciembre se desplomó nada menos que 67% frente al mismo mes de 2012 y representó apenas US$ 272 millones.
> Entre los principales responsables del deterioro siguen figurando las importaciones energéticas, que el año pasado aumentaron en cantidades 24% y sumaron US$ 11.415millones a lo largo del año.
> Como las ventas de energía y combustibles cayeron 19% en volúmenes, el rojo energético estalló 125%.
> Luego de las compras de energía, las importaciones que más crecieron fueron las de bienes de consumo, que treparon 11% interanual.
> En 2012 el superávit comercial había aumentado 27%, aportando US$ 12.690 millones al balance de pagos.
> Las exportaciones de diciembre se contrajeron 13% interanual.
> Fue el resultado de una caída de 10% en las cantidades y de 4% en los precios.
> Los rubros que registraron mayores aumentos en valores absolutos fueron los productos lácteos, desperdicios de la industria alimenticia, pescados y mariscos, cueros y plásticos.
> Se destacaron los fuertes descensos en las cantidades exportadas de combustibles y energía y de productos primarios, que se desplomaron 45% y 38% interanual, respectivamente.
> Las importaciones también disminuyeron en diciembre, pero en una menor proporción: 5%.
> La causa fue por entero una caída en las cantidades de 7%, mientras que los precios aumentaron 2%.
> El único rubro importador que creció fueron las compras de automotores, que aumentaron 7%.
> Entre los descensos, se destacaron las compras de piezas y accesorios para bienes de capital, que se derrumbaron 13% interanual en volumen.
> Tal como destacamos 3 meses atrás, la gran novedad —y que viene a quebrar un ciclo histórico sin precedentes— es que hemos iniciado un renovado proceso de deterioro de los términos de intercambio.
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> El modelo K se basó durante todos estos años en la mejora sin pausa de los precios de lo que vendemos frente a los valores de lo que compramos.
> En diciembre, y por 5to. mes consecutivo, los precios de las exportaciones cayeron —4% interanual— mientras que los de nuestras compras al mundo aumentaron —en este caso, 2% interanual.
> La incidencia de esos 5 meses hizo que 2013 finalizara con un deterioro neto de los términos de intercambio: los precios de las ventas descendieron 1% y los de las importaciones aumentaron 3%, siempre interanual.
> La responsabilidad principal en este deterioro la tienen las transacciones de combustibles y energía, cuyos precios de venta lideran las caídas con un descenso de 5% mientras que los de las compras se redujeron apenas 1%.
> Es sugestivo o al menos debe llamar la atención este comportamiento diferencial entre las ventas de combustibles —a cargo del sector privado— y las compras —a cargo del estado y de compañías estatales.
> Corresponde aclarar que esta reversión de los términos de intercambio es, de todas formas, generalizada: 3 de los 4 rubros de exportación sufrieron caídas en sus precios mientras que 4 de los 5 rubros de importaciones los aumentaron.
> Queda por determinar si estamos ante un auténtico fin de época o si se trata tan sólo de una manera más en la que se traducen las distorsiones provocadas por los controles y trabas de la economía.
> Si se tratara de lo primero, sus consecuencias podrían ser fatales para las ya desbalanceadas cuentas externas.
> Pero el control de cambios no es ajeno a esta reversión, por su impacto nocivo en el contrabando y las maniobras de subfacturación de exportaciones y sobrefacturación de importaciones.