Si bien se trataba de una oferta atractiva, las condiciones laborales bajo las cuales habían trabajado los empelados podrían haber significado un mayor resarcimiento si el conflicto era llevado al plano legal: los trabajadores denunciaron que en la empresa no se respetaba la igualdad de pago para empleados que realizaban las mismas tareas y no se respetaban las remuneraciones por ferados trabajados, horas extras y horas de guardia.
Desde la Unión Informática, el gremio que agrupa a trabajadores del sector, explicaron que los empleados de Globant La Plata ya habían realizado una huelga durante 2013 por bajos sueldos y malas condiciones incluso antes de acercarse al sindicato.
Si bien en ese momento consiguieron algunas mejoras, la empresa respondió con dureza a los intentos de sindicalización: mientras la mayoría de los empleados eran ofrecidos permanecer “on the bench” (en espera) mientas surgía un nuevo proyecto, aquellos que participaron y organizaron las protestas en la empresa fueron forzados a pasar a retiro “voluntario”.
Globant nació y se expandió al calor del tipo de cambio competitivo que dejó la devaluación post-crisis de 2001. Consolidada como una de las empresas líderes en IT en Latinoamérica, Globant recibió los elogios de la propia Presidenta de la Nación, por un modelo de negocios orientado al mercado externo, que significa para el país, pero también para la empresa, que sólo debe repatriar parte de esos fondos para pagar costos internos.
Por eso, cuesta comprender la política laboral de Globant, que no sólo la llevó a tener conflictos con los trabajadores, sino a perder clientes por formar equipos que no contaban con la cantidad suficiente de integrantes ni la experiencia para atender a grandes empresas del exterior.