Porque el nudo del llamado 'modelo K' en la 'política económica' (?) de Cristina Fernández de Kirchner ha sido el gasto público sin tope. El exceso ha devenido en un gravísimo problema fiscal que padece la Argentina y que estimula la inflación porque, agotadas las fuentes de ingresos (tributos), el Estado ya no sabe dónde conseguir más recursos mientras que el gasto público sigue creciendo. Pero el Estado, al menos, puede emitir moneda. ¿Qué hará River Plate?
En el caso de Cristina, el horizonte es la explosión fiscal, con gravísimas consecuencias económicas pero también político-institucionales. ¿Y en el caso de River, qué?
Lo que ocurrió fue que, ante la presión de los 'delegados sindicales', que ocurrió horas atrás, Caselli aceptó colmar las ambiciones de quienes, en definitiva, resultan parte del problema que le quita sustentabilidad a instituciones como River.
La señal fue mala porque supone que Caselli se encuentra dispuesto a hacer y prometer lo que fuese necesario con tal de ganar pero eso también significa que no hará nada diferente que sus antecesores, José María Aguilar y Daniel Passarella, quienes abundaron en compromisos previos que condicionaron sus gestiones.
Aguilar, para ganar su reelección, incrementó en forma innecesaria, la plantilla de personal estable de River Plate. La nómina salarial escaló hasta las nubes con tanto clientelismo.
Passarella realizó más concesiones, con tal de hacerse fuerte en el cargo (había llegado con apenas 6 votos más que su contrincante más cercano, y en medio de fuertes controversias sobre la legitimidad del comicio). Y cuando todo le comenzó a ir mal, profundizó la práctica del 'ñoquismo' institucional.
De acuerdo al relato eufórico de los 'delegados sindicales', Caselli les preguntó "si había ´lista de espera´ para entrar al club". Esto quiere decir si tenían parientes, hijos, esposas que quisieran ingresar a River.
"Le dijimos que siempre hay. Y entonces preguntó si eran socios. ¡Obvio! le dijimos", alardearon.
Los empleados socios votan. Eso es lo que descubrió Aguilar.
En el caso de Caselli, les habría comentado que piensa recrear el Departamento de Relaciones Institucionales, que abrirá un par de sub departamentos nuevos.
Por un lado, una oficina de Análisis de Satisfacción del Socio (una especie de encuestadora cautiva), y otra de Promociones y Beneficios, que organizaría y supervisaría la gestión de tarjetas de descuentos y oportunidades para los socios del club.
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Las ideas son interesantes, pero más la 2da. que la 1ra. En cualquier caso, podrían realizarse sin incorporar personal (podría capacitarse el que sobreabunda en el club) o realizando una licitación de la gestión de esos servicios (reservándose el club el control de calidad).
Caselli lo sabe y por eso, durante la conversación, habría mencionado la posibilidad de tercerizar el personal pero también dijo que podía revisar su idea e incorporar nuevo personal en el club.
Es cierto que Caselli convive con la posibilidad de un comicio muy reñido pero ¿hacía falta ese compromiso?
“Él fue muy concreto. Nos dijo que precisa 187 empleados nuevos”, festejaron los 'delegados sindicales'.
Es obvio que, en este escenario, Caselli es el candidato favorito entre los empleados de River habilitados para concurrir a las urnas. La cristinización tiene sus beneficios de ingreso. El problema está en la salida, cuando hay que cumplir las promesas, y conseguir los ingresos adicionales para afrontar el gasto emergente...
La explicación habitual es que no será incrementada ni la cuota mensual ni alguna extraordinaria que pagan los socios pero... en el caso de Cristina, no cumplió. En el caso de Antonio, ha incurrido en un riesgo innecesario y, por lo menos, gravoso.
Los sindicalistas también fueron a visitar a Rodolfo D'Onofrio.
Lamentablemente, 'el Viejo' que se jacta de haber gerenciado con éxito empresas tales como la aseguradora La Caja, no estuvo a la altura de las circunstancias.
Advertido acerca de la popularidad de Caselli entre los empleados del club, D'Onofrio decidió no imitar la locura de su rival pero tampoco enfrentarse con los 'delegados sindicales'.
“Quien venga al club 5 días por semana y tenga tarea asignada, se quedará en el club cuando yo sea presidente. Tomo el compromiso de mantener la estabilidad de trabajo de todo aquel que hoy sea empleado de River en condiciones ´normales´. Díganselo a su gente”, les dijo D'Onofrio, según expresaron los 'delegados sindicales'.
¿Qué compromiso de contraparte tomaron los delegados sindicales ante D'Onofrio?
Que dejarían en 'libertad de acción' al personal que concurra a votar. Es decir que no mandarían a votar por Caselli. Dicen que el candidato D'Onofrio ni se animó a preguntar cómo es que ellos podían garantizarle el cumplimiento de ese compromiso y por qué ellos no pertenecían a entidades que nuclean a trabajadores de asociaciones civiles sin fines de lucro.
D'Onofrio quedó conforme con el resultado. Pero dónde fue a parar la necesidad de realizar una reingeniería administrativa en el club, reorganizar el organigrama y reducir los gastos innecesarios.
Es cierto que lo de Caselli fue peor pero, en definitiva, la anunciada reestructuración de River quedó comprometida antes de comenzar. River Plate parece convertido en una suerte de 'paraíso socialista' donde todo 'ñoqui' es bien recibido y bien pago, a costa del socio del club. La herencia de Aguilar y Passarella permanece a buen recaudo.