Para Publimetro el escritor, profesor universitario y experto en lenguaje Héctor Veliz-Mesa, aseguró que “patiperro” es un palabra simpática y que le gusta, pero que no es en ningún caso representativa del país, por lo que propuso otra opción: “Desde todo punto de vista nuestra palabra es huevón. Es tan así que incluso recuerdo en una entrevista que le hicieron a Vigo Mortensen cuando hacía El Señor de los Anillos lo fue a entrevistar un chileno. Cuando él supo que era chileno le dijo ¡hola huevón!”, dijo recordando un particular anécdota.
Una distinta opinión tuvo el periodista y profesor de castellano Jaime Campusano, quien si bien admitió que la primera que escuchó la palabra le generó “cierto ruido”, terminó por concluir que fue una buena elección: “Mientras más lo pienso creo que más le achuntó. Patiperro encierra varias cosas, un poco vagabundo, un poco alzado, atrevido, que no se amurra. Son tantas cosas que creo que está bien”, aseguró.
Por último el creador del “Diccionario Flaite”, Ángel Arias no se sintió identificado con “patiperro” por lo que propuso una nueva alternativa, “guachaca”: “No todos se sienten patiperros. Pero sí la que queda mucho más clara y es más representantiva es ‘chaqueteo’. Es tan fuerte esa palabra que no te deja hacer cosas, ya que te hace pensar que irán a decir los demás”, enfatizó.
Para la Argentina, el poeta, periodista y traductor Juan Gelman, elegido por el diario español para aportar el vocablo argentino, tomó otra una dirección con un poco más de consenso y eligió la clásica "boludo".
"Es un término muy popular y dueño de una gran ambivalencia hoy. Entraña la referencia a una persona tonta, estúpida o idiota; pero no siempre implica esa connotación de insulto o despectiva. En los últimos años me ha sorprendido la acepción o su empleo entre amigos, casi como un comodín de complicidad. Ha venido perdiendo el sentido insultante. Ha mutado a un lado más desenfadado, pero sin perder su origen", argumentó el autor de Cólera Buey y ganador de los premios Cervantes y Juan Rulfo.
Resto de Latinoamérica
Para Bolivia, Edmundo Soldán eligió la palabra "jailón" ("alguien de la high society, y la connotación suele ser negativa"). De Colombia, Laura Restrepo se decidió por "vaina" ("comodín universal que para todo sirve").
En México, José Pacheco seleccionó "pinche" ("un epíteto derogatorio que sorprende por su omnipresencia y durabilidad"). Por Paraguay, José Reyes optó por "curuvica" ("de origen guaraní con sufijo español, se trata del pequeñísimo fragmento resultante de la trituración de algún material sólido").
De Uruguay, Claudia Amengual dijo "celeste" ("una marca de la identidad nacional uruguaya"). En Venezuela, Rafael Cadenas prefirió "bochinche" ("fiesta escandalosa, luego desorden, alboroto, tumulto y después pasó al ámbito político").
En Costa Rica, Carlos Cortés eligió "tuanis" ("al sustituir la e por la a y la o por la i se crean tuani -bueno-, peli -malo- y muchas más. Tuanis es todo y nada").
De Cuba, Wendy Guerra propuso "asere" ("la nueva generación de cubanos refiere a asere y «asere que bolá» como el saludo más popular y común que ya nos distingue en el mundo").
Álvaro Pompo, de España, aportó "contradiós" ("un coloquialismo que se usa para designar un disparate"). Y desde USA, Sergio de la Pava sumó "parqueadero" ("de origen sospechoso en el spanglish o, mejor, el espanglish ").