Además, en la Casa Rosada estaban midiendo los efectos positivos y negativos de su reposo posoperatorio en la campaña electoral.
En un primer momento habían informado oficialmente que, a pedido de los médicos, Cristina debía mantener una especie de aislamiento para evitar el estrés. Sin embargo éste duró lo que un suspiro y ya comenzó a retomar el contacto con la realidad. Según el diario 'La Nación', recibió el martes en la residencia presidencial de Olivos a los dos funcionarios de mayor confianza, el secretario legal y técnico, Carlos Zannini, y el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli.
La jefa del Estado había sido intervenida el martes 8 y en los primeros días de internación, hasta anteayer, no había tenido contacto con funcionarios debido a los extremos cuidados de asepsia que le ordenaron sus médicos.
También dicen que ya comenzó de a poco a dar directivas. Lo hizo a través de su hijo, Máximo Kirchner, que es quien le transmite las novedades, y mediante breves encuentros con Zannini y con Parrilli, que estuvieron en Olivos.
Desde que la jefa de Estado fue dada de alta el sábado pasado en la Fundación Favaloro no ha habido información oficial sobre su estado de salud. El único dirigente que dejó trascender algún dato fue Martín Insaurralde, quien admitió que los médicos le recomendaron a la mandataria que no lea diarios ni vea programas de noticias.
Ahora fue Scioli quien se animó a presagiar que la mandataria volverá a la actividad "en pocos días" para la inaugración de una fábrica de la histórica fábrica de heladeras.
Esta no es la primera vez que Scioli asume el rol de vocero oficial: el día que la Presidente fue intervenida, anunció que la operación había concluido y que Cristina se recuperaba de la anestesia. Sin embargo, la versión que circuló es que "se mandó solo" a hablar sin instrucciones de la Casa Rosada.