En lo que será recordado como algo histórico, el veterano cantante hizo todo lo posible para mantener al público entretenido mientras se solucionaba el "problema técnico".
Desde preguntar si había "alguien de Brasil", hasta consultar cómo había salido "el fútbol" ese día, pasando por un improvisado sólo de batería, que luego completó Nicko McBrain, el hombre tras los parches de la banda británica.
El momento más insólito de esa pausa fue la interpretación de la canción de 'El llanero solitario' por parte de Dickinson tomando como instrumento de percusión su propia cara.
Mientras, pedía "5 minutos más" para finalizar con los trabajos. "Tengo 55 años no saben lo que significan para mí 5 minutos", intentanto explicar que no era mucho lo que pedía.
Dickinson solicitó la colaboración de una persona de la producción para que sirviera de interprete, pero éste, de nombre Patrick, sólo supo decir "tranquilos". "Estoy aprendiendo más español que en toda mi vida", bromeó después el cantante.
Una vez solucionado el problema, el show siguió su ruta, sin que su calidad se viera afectada.
El show
Maiden llegó por 9na vez a la Argentina, en esta ocasión para presentar el revival de su gira de 1988, que quedó plasmado en el video 'Maiden England'. La puesta contó con toda la parafernalia a la que el grupo tiene acostumbrados a sus fans: un gran escenario, telones con diversas imágenes de los singles del grupo, y los muñecos gigantes de 'Eddie', la icónica mascota de la banda.
La reanudación del recital fue con 'Can I play with madness' y luego 'The prisioner', canción ejecutada por primera vez en el país.
También sonaron clásicos infaltables como '2 minutes to midnight', 'The trooper', 'The number of the beast', 'Fear of the dark' y 'Run to the hills'.
Entre otras 'perlas' se contarón 'Afraid to shoot strangers' (Dickinson dio a entender que la inclusión de la canción en el set se inspiró en los recientes tiroteos en USA y Kenya) 'Phantom of the opera', 'Seventh son of a seventh son' y 'Aces High' en el arranque de los bises.
'The evil that men do' y 'Running free' pusieron el broche de oro a un concierto que sonó bien (tal vez un poco bajo de volumen).
Bruce Dickinson dijo, casi al cierre, que en el Monumental habían 56 mil personas.
Slayer
Antes del plato fuerte de la noche, fue el turno de los estadounidenses de Slayer. El grupo de thrash metal ofreció un show parecido al de sus últimas presentaciones en el país.
'World painted blood' y 'Disciple' fueron de entrada. También sonaron clásicos como 'Mandatory suicide', 'Dead skin mask' y 'War ensemble'.
El tramo final del concierto estuvo dedicado a recordar a Jeff Hanneman, el recientemente fallecido guitarrista y fundador del grupo. Con un telón de fondo que emulaba la tapa de una famosa cerveza y videos de distintos momentos de la carrera del violero, Slayer interpretó 'South of heave', 'Raining blood' y, en el final', 'Angel of death'.
La apertura de la tarde estuvo a cargo de la banda Ghost.