¿Qué opinaría Brochero acerca de la Teología de la Liberación, que tanto ha conmovido a la Iglesia Católica en América latina, en controversias que no han cesado todavía?
Luis Pásara, investigador sobre catolicismo y profesor en la Universidad de Salamanca, afirmó “que Francisco haya recibido a (Gustavo) Gutiérrez (padre de la Teología de la Liberación), suscita una reflexión que puede ser obvia para muchos, pero es importante para los escépticos: un cambio de cierta importancia está ocurriendo en la Iglesia” católico.
Durante la visita de Jorge Omar Bergoglio a Brasil, ya se había especulado con una próxima visita de Leonardo Boff al Vaticano. El ex sacerdote Boff, un personaje clave en la Teología de la Liberación, habló muy elogiosamente del papa Francisco.
Ahora, con la visita de Pásara a Bergolio, para el profesor Jeffrey Klaiber, historiador de religiones en la Universidad Católica del Perú, “éste es un nuevo y gran paso para recuperar de las sombras a la Teología de la Liberación, revisada y aprobada por Benedicto XVI pero luego marginada por la cúpula vaticana”, donde el Opus Dei jugó un rol relevante.
Precisamente el arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani, el 1er. cardenal en América Latina que proviene del Opus Dei, decidió 'cruzar' a Gutiérrez: "La audiencia del jueves 12/09 en el Vaticano está siendo usada para describir un acercamiento con una corriente teológica que ha provocado daño a la Iglesia".
La visita de Gutiérrez al papa Francisco ocurrió días después de conocerse que dejará su cargo quien ha sido un poderoso secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, tan vinculado al Opus Dei, una controvertida orden semilaica que fue elevada por Juan Pablo II a Prelatura personal del pontífice, en parte como gratitud a resolver cuestiones financieras vinculadas con el apoyo a los católicos de Europa oriental y así acelerar el final del comunismo, y coincidentes desequilibrios del banco papal IOR.
Precisamente, el enfrentamiento entre el Vaticano y la Teología de la Liberación se remonta al pontificado de Juan Pablo II, anticomunista furioso que en 1979 declaró que “una concepción de Cristo como político, revolucionario, como el subversivo de Nazaret no corresponde a la catequesis de la Iglesia”.
El Papa polaco devino en ícono del movimiento conservador global, que con Margareth Thatcher en el Reino Unido, y Ronald Reagan en USA, logró aprovechar la debilidad de la URSS de Mijail Gorbachev para derribar el Muro de Berlín.
Benedicto XVI renovó ese vínculo entre el Opus Dei y el Vaticano. Probablemente eso explicó que Bertone haya sido el reemplazante de Angelo Sodano.
“El problema del Vaticano con la Teología de la Liberación terminó hace años, pero ha habido un sector de la Iglesia que ha insistido en dejar siempre la aureola de que es mala para el catolicismo”, dijo la teóloga Gladys Huamán.
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Pero el arzobispo alemán Gerhard Ludwig Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (ex Santo Oficio), editó en italiano un libro ya publicado en 2004 en Alemania, titulado "De parte de los pobres, Teología de la Liberación, teología de la Iglesia".
Sus autores: el arzobispo Müller y el propio Gutiérrez, amigos desde hace más de una década.
Entrevistado por Vatican Insider (del diario La Stampa, de la Fiat), Gutiérrez, de 85 años y sacerdote dominico, comparó al papa Francisco con el papa Juan XXIII, quien promovió el Concilio Vaticano II, inicio de cambios profundos en la Iglesia católica.
“Ha tocado teclas que no eran tocadas desde hace mucho tiempo: la evangelización y el anuncio del reino son para todos. Esto significa ir al encuentro de los puntos importantes, por ejemplo, la justicia. Francisco está enfatizando mucho esta novedad, con carisma verdaderamente extraordinario. Él me recuerda al papa Juan XXIII”, aseguró Gutiérrez.
“La teología de la Liberación está en el Evangelio. Y el papa es muy evangélico, su modo de actuar lo manifiesta”, agregó.
La visita de Gutiérrez al papa Francisco demostró “que su larga espera, años en los que permaneció refugiado entre los frailes dominicos y guardando rigurosa afonía, ha rendido frutos. Gutiérrez ha ganado una importante batalla”, señaló Pásara.
“¿Qué hará con ese triunfo la Iglesia de izquierda latinoamericana y mundial? Es otra pregunta clave para observar lo que viene, cuya respuesta afectará ahora no sólo a quienes eran disidentes bajo obligado silencio sino el propio rumbo del papado de Francisco”, agregó Pásara.
La respuesta del Opus Dei no demoró en llegar.
Durante su programa semanal “Diálogos de Fe”, en la radio RPP, de Lima (Perú), el arzobispo Juan Luis Cipriani, del Opus Dei, habló sobre lo que sucedió la semana pasada: la publicación en Italia del libro que escribió Müller con el teólogo peruano Gustavo Gutiérrez, y la visita de Gutiérrez al papa Francisco en una audiencia privada.
El vaticanista Andrea Tornielli relató en Vatican Insider que Cipriani ofreció a sus radioescuchas un análisis sobre la audiencia de Gutiérrez con Francisco: "Mi lectura es que ha querido acercarse a su amigo [Gutiérrez], a quien quiere, de alguna manera, ayudar a corregirse e insertarse en la Iglesia católica".
Según el cardenal peruano, la audiencia del jueves pasado en el Vaticano "está siendo usada" para describir un acercamiento con una corriente teológica que ha provocado "daño a la Iglesia". Cipriani declaró que mientras Joseph Ratzinger era Prefecto de la Doctrina de la Fe, en 1984 y en 1986, pidió a Gutiérrez que "rectificara dos de sus libros: “Teología de la liberación” y “La fuerza de los pobres”, que dañaron a la Iglesia. Si se ha corregido, no lo sé", concluyó el cardenal peruano.
Lo que es un hecho es que, a diferencia de otros teólogos de la liberación, Gutiérrez nunca fue condenado por la Congregación para la Doctrina de la Fe. Y es un hecho que, al contrario de lo que se piensa normalmente, los documentos del ex Santo Oficio sobre la Teología de la liberación han corregido algunos aspectos de esta tendencia sin condenarla por completo. En “Libertatis nuntio” (1984) se lee. "Ella [la presente Instrucción] no debería servir como pretexto a todos los que se atrincheran en una actitud de neutralidad y de indiferencia frente a los trágicos y urgentes problemas de la miseria y de la injusticia. Al contrario, ella fue dictada desde la certeza de que las graves desviaciones ideológicas denunciadas terminan ineluctablemente por traicionar la causa de los pobres".
Sin embargo, leyendo íntegramente ese primer primer documento sobre la Teología de la Liberación, se descubren pasajes que demuestran lo contrario. "Esta llamada de atención de ninguna manera debe interpretarse como una desautorización de todos aquellos que quieren responder generosamente y con auténtico espíritu evangélico a “la opción preferencial por los pobres”."
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La Instrucción de la Doctrina de la Fe "de ninguna manera podrá servir de pretexto para quienes se atrincheran en una actitud de neutralidad y de indiferencia ante los trágicos y urgentes problemas de la miseria y de la injusticia. Al contrario, obedece a la certeza de que las graves desviaciones ideológicas que señala conducen inevitablemente a traicionar la causa de los pobres".
"Hoy más que nunca –sigue el documento–, es necesario que la fe de numerosos cristianos sea iluminada y que éstos estén resueltos a vivir la vida cristiana integralmente, comprometiéndose en la lucha por la justicia, la libertad y la dignidad humana, por amor a sus hermanos desheredados, oprimidos o perseguidos. Más que nunca, la Iglesia se propone condenar los abusos, las injusticias y los ataques a la libertad, donde se registren y de donde provengan, y luchar, con sus propios medios, por la defensa y promoción de los derechos del hombre, especialmente en la persona de los pobres".
La Instrucción, además, sostiene que "el escándalo de irritantes desigualdades entre ricos y pobres ya no se tolera", y que "la llamada de atención contra las graves desviaciones de ciertas «teologías de la liberación» de ninguna manera debe ser interpretada como una aprobación, aun indirecta, dada a quienes contribuyen al mantenimiento de la miseria de los pueblos, a quienes se aprovechan de ella, a quienes se resignan o a quienes deja indiferentes esta miseria. La Iglesia, guiada por el Evangelio de la Misericordia y por el amor al hombre, escucha el clamor por la justicia 28 y quiere responder a él con todas sus fuerzas".