Renato Pavan, presidente de la consultora Macrologística, ve motivos más allá de los empresariales para aprobar un nuevo aplazamiento. "El Gobierno reconoció que sería un error licitar un proyecto estimado en más de 30.000 millones de reales (13.000 millones de euros) cuando miles de personas ha salido a las calles a exigir que se invierta en transporte público y movilidad urbana".
Otra razón sería que el único consorcio que confirmó la entrega de la propuesta dentro del plazo establecido (culminaba el 16 de agosto), era el liderado por la francesa Alstom. La empresa está siendo investigada por la fiscalía brasileña, junto a la española CAF, por una serie de irregularidades en los contratos del metro Sao Paulo. "Otorgarle el proyecto a una empresa que ha sido denunciada por corrupción desgasta mucho la imagen del trem-bala y del Gobierno", dijo Pavan.
Claudio R. Frischtak, presidente de Inter B Consultoría, coincidía con Pavan sobre los motivos que hacen imposible la subasta del TAV con el escenario político y económico actual. "La decisión de retrasar la licitación fue acertada y que la obra se licitará en 2016. Es difícil sustentar un proyecto como el trem-bala que tiene una relación coste/beneficio poco clara", dijo. Este punto coincide con Japón, que retiró su oferta al dudar de la viabilidad económica del proyecto.
En España anhelan que el cambio los beneficie. También, según el rumor, beneficiará a Alemania. Y perjudicará a Francia, que es y seguirá siendo favorito, en especial porque Alstom le sacó ventaja a Renfe/Talgo/CAF en un punto de los pliegos: suprimir la previsión del coste de la infraestructura y rebajar el canon a pagar por los operadores durante los 40 años que duraba la concesión. El canon pasaba así de 24,80 euros por tren y kilómetro de alta velocidad a 22,9 euros. ¿Por qué beneficiaba a Francia? Porque los trenes Alstom de alta velocidad de 2 pisos que opera SNCF, consiguen transportar a más pasajeros que nadie, y así los franceses pueden rentabilizar el pago del canon con la venta de billetes.
La opinión generalizada es que el aplazamiento responde a achaques internos de Brasil, en especial la falta de fondos y la mala planificación. El contrato de señalización de los Cercanías de Sao Paulo, de 280 millones de euros, lleva 2 años de retraso, “y eso que está en fase de ejecución”, lamentan empresarios.
Dimetronic, firma española absorbida por Siemens en enero, es una de las adjudicatarias de los Cercanías paulistas.
Finalmente, las protestas que encendieron las calles de Brasil durante junio. “El aplazamiento probablemente sea lo más importante que han conseguido las manifestaciones”, de acuerdo a una periodista española afincada en Sao Paulo. “Y eso que no había ninguna protesta específica contra el AVE, sino contra el encarecimiento del transporte público”.