Pero ante, en agosto de 2008, el lugar fue escenario de varios fines de semana de conflicto. Un grupo de puesteros tomó el sitio, aunque argumentando contar con avales políticos superiores, e instaló allí un paseo de compras que fue clausurado por el municipio en medio de fuertes presiones. Los puesteros invocaban el apoyo de Madres de Plaza de Mayo y hasta de Alicia Kirchner.
Por entonces, el municipio argumentó que “El emprendimiento debe contar con la autorización judicial del juez y síndico intervinientes en la quiebra. Los supuestos titulares del emprendimiento carecen de ambas autorizaciones, por lo que el Municipio no está en condiciones de otorgar ningún tipo de habilitación. Asimismo, cabe aclarar que la apertura clandestina del Paseo de Compras pone en riesgo tanto la seguridad del público como la de los trabajadores, por lo que los supuestos titulares serán responsables de lo que pudiere acontecer en ese caso.” Los puesteros llevaron adelante duras protestas, con corte de la Avenida Calchaquí y quema de gomas. Más tarde, llegó el turno de Raul Castells y un comedor comunitario. Etapa menos traumática, más breve y que tampoco se sostuvo.
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Este martes, tras un pedido formal que la Jueza que entiende en la causa consintió –al menos eso es lo que el municipio indicó oficialmente- funcionarios quilmeños llegaron para tomar posesión del lugar y avanzar en el proyecto de instalar alli un escuadrón de Gendarmería. Cuando se suponía que el mayor de los problemas sería el futuro destino de “Martín”, el león, llegó al lugar un letrado quilmeño, que se presentó como patrocinante de los quebrados, quien aseguró que no estaban cumplidos los trámites de notificación y consecuentes consentimientos para la toma de posesión. El enredo es ahora mayúsculo y llevará seguramente unas cuantas fojas judiciales más de historia. Pero no solo por el debate dominial, sino por las consecuencias de los hallazgos que allí se produjeron y las repercusiones políticas puertas adentro del FpV que puede representar el hallazgo que hoy hizo y propagandizó el propio municipio.
Cuando los funcionaros municipales ingresaron a tomar posesión del predio pudieron encontrar, aparte del león, dos caballos, autopartes, dos vehículos desguazados, tres camiones, una camioneta Land Rover con pedido de secuestro en la ciudad de Chivilcoy el 23 de marzo último y otra Chevrolet último modelo.
“Estamos en presencia de distintos ilícitos, parte del lugar parece un desarmadero por la cantidad de piezas que se han encontrado. Nosotros forzamos el ingreso con la orden judicial que nos autoriza. Aquí dice que es un gruppo Concrette, que pretendidamente tiene domicilio acá, cosa que legítimamente no puede tener porque está certificado que es cien por ciento propiedad de la quiebra de la firma Winluck. Sin embargo, hay un centro de monitoreo y un sistema de oficinas, por lo que se dará intervención a la Justicia Federal y los jueces determinarán si es exclusivamente de competencia federal o compartida con provincia. Pero es una suma de irregularidades lo que se ha detectado”, señaló el doctor Luis Valenga, titular de la Unidad Legal del Municipio de Quilmes.
Por su parte, el secretario de Gobierno, Raúl Oviedo solicitó información de los autos de alta gama y confirmó que uno de ellos “tiene pedido de secuestro del 23 de marzo de este año: es una Land Rover que sus componentes están todos cortados y el chasis totalmente adulterado, suponemos que parte del motor y los accesorios están puestos en una Land Rover Discovery que, según la chapa patente, sería de un titular de Chivilicoy, así como otro chasis de Junín; un camión”.
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Según El Sol de Quilmes, el operativo de allanamiento del lugar comenzó de inmediato debido, justamente, a la presencia de gendarmería en el lugar y fueron estos quienes dieron nota al Fiscal de turno para que comience la investigación.
Además se hicieron presentes efectivos de la comisaría Quilmes 5ª, de La Cañada, a los que le corresponde la jurisdicción.
Se trata de saber ahora, quién usufructuaba el predio sin permiso, claro está, ya que se suponía que el lugar estaba deshabitado y no repleto de inesperados ilícitos.