Medina estuvo acusada de haber comprado a la joven tucumana para obligarla a prostituirse en los locales de su propiedad "Candy", "Candilejas" y "Desafío". Pero las contradicciones en los relatos de las mujeres que dijeron haberla visto allí determinaron que los jueces Alberto Piedrabuena, Emilio Herrera Molina y Eduardo Romero Lascano, la absolvieran, al igual que a los otros 12 acusados.
"La Mamá Lili", como la habían mencionado algunos testigos del juicio, fue la la única imputada que llegó al día de la sentencia detenida. El 23 de julio, había sido aprehendida en la terminal de La Rioja, en compañía de una mujer que acababa de llegar de Tucumán, y que llevaba cocaína en su cartera.
Como era la segunda vez en el año que la detenían por una causa similar, los jueces tucumanos resolvieron que permaneciera alojada en la Brigada Femenina. Luego, la Sala II de la Cámara Penal levantó la medida, y a pedido del abogado Cáceres, Medina fue trasladada y quedó alojada en el Servicio Penitenciario de La Rioja.
Medina, era señalada como la gran madama de La Rioja durante la década menemista y dueña de los prostíbulos más importantes de la provincia, estaba acusada como partícipe necesaria de la retención de la joven y su sometimiento a prostitución.
Sus hijos, Alejandro González, y los hermanos José Fernando Gómez y Gonzalo Gómez, estaban acusados del mismo delito.
"No tenemos nada que ver. Nosotros no la tuvimos. Yo era feliz hasta que desapareció esa chica. Así como su mamá (Susana Trimarco) yo también vivo un calvario", expresó Medina cuando se desarrollaba el juicio.