Por lo tanto, el festejo del Movimiento Barrios K fue patético, en la puerta de La Rural: ¿qué celebraba la banda clientelar a la que Cristina le miente sin decoro, y ellos lo aceptan a cambio de recibir subsidios diversos?
La Rural SA es controlada por la Sociedad Rural Argentina (SRA), con el 50% de las acciones, y gestionada por Fénix Entertainment Group (25%) y el grupo IRSA (25%).
Fénix le compró a Francisco de Narváez, y luego revendió una porción a IRSA. Ambas son empresas de inocultables simpatías K. La responsable del lobby comunicacional de Fénix es Dorotea Capurro, también en YPF.
En el caso de IRSA, de Eduardo Elsztain, es un empresario que intermedia entre la comunidad judía ortodoxa y el Ejecutivo Nacional, haciéndose un flaco favor a quienes creen que las pertenencias religiosas no son influenciadas por los intereses comerciales terrenales.
Lo interesante es que la SRA, dueña del predio expropiado, presentará un recurso de amparo en la Justicia, contra el decreto expropiatorio N°2.552, según su presidente, Luis Miguel Etchevehere.
Es temprano todavía para especular si la SRA obtendrá un recurso de no innovar, pero muchos creen que sí lo conseguirá en breve.
De todos modos, la permanencia de las sociedades privadas K se encuentra garantizada en cualquier escenario. Por lo tanto, carece de sentido todo el 'dibujo' K.
Evidentemente desde El Calafate llegó la orden: "Con los negocios no se metan".