La presión y el buen juego con el que salió el equipo de Hernán Torres en el inicio del segundo tiempo mermó lo suficiente como para que Tigre se tomara confianza.
En el minuto 65, luego de un cobro de tiro libre, el balón quedó en Ezequiel Maggiolo, quien de cabeza se lo dejó a Echeverría para que anotara el 0-1.
El conjunto local intentó reaccionar, controló las acciones, y buscó el empate que tan solo llegó en el minuto 90 a través de Jorge Perlaza, cuando el tiempo le permitía poco soñar con el milagro de un nuevo gol, que obviamente nunca llegó.
En el segundo tiempo, Millonarios despertó, con otro ritmo, y otra actitud, empezó a llegar. Por la derecha, el equipo colombiano encontró una vía para explorar. Entonces, Paparatto apareció para salvar a Tigre cuando anotaba Candelo, y Albil se lució ante Cosme en un mano a mano.
El equipo de Gorosito comenzaba a aferrarse a la búsqueda del contraataque. O a esperar alguna jugada de pelota parada; por arriba, ya había insinuado un par de veces, pero sin concretar.
Hasta que, cuando promediaba el segundo tiempo, Gastón Díaz ejecutó un tiro libre frontal; Maggiolo volvió a ganar en lo alto y dejó la pelota en el área chica, para que Echeverría la empujara a la red y enmudeciera a casi todos en El Campín.
Quedaban 25', pero Tigre ya había dejado su huella. Millonarios acusó el impacto. Tigre se replegó con orden frente a un rival monótono, al que le faltó ímpetu ante la adversidad, más allá de ese derechazo de Perlaza en el minuto 90, que se metió en el rincón izquierdo y que le puso una pizca de suspenso al final.
Se vendrá San Pablo, un adversario cargado de grandes nombres, con muchos títulos, acostumbrado al papel protagónico en el plano internacional.