Sin embargo, las bajas se reflejan en la calle, donde fue notoria la disminución de departamentos en venta y alquiler, así como el cierre de sucursales. El freno significa ajustes también en los costos: la publicación de avisos en los diarios bajó 50%.
Así se puede corroborar que D’Odorico cerró hace algunas semanas su local de Palermo. Lo mismo sucedió con Ocampo Propiedades, que eliminó de su página web la sucursal de Junín.
El último relevamiento del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires arrojó una contracción de casi 50% en las operaciones inmobiliarias, con un total de 3.247 compraventas de viviendas, el peor año desde 1980.