La línea Sarmiento fue la misma que protagonizó la tragedia de Once en febrero. En ese episodio fallecieron 51 personas y otras 700 resultaron heridas cuando una formación descarriló en la cabecera del barrio porteño.
El hecho produjo la renuncia del secretario de Transporte Juan Pablo Schiavi y la quita de la concesión a la empresa TBA, cuyos dueños, así como el exfuncionario, están siendo investigados por la Justicia.
Además, el área de Transporte fur retirada de la órbita del ministerio de Planificación y colocada en el ministerio de Interior, que conduce Florencio Randazzo.
Fue el mismo funcionario quien les ofreció a los familiares de las víctimas que supervisen el avance de las obras de mejoras que se anunciaron meses desupués de la tragedia.
Si embargo, la oferta fue rechazada por causas "técnicas" y "emocionales". Además, los familiares propusieron la creación de una "Comisión Especial Bicameral" del Congreso para que trabaje "mancomunadamente" con el Gobierno.
"La decisión fue tomada de manera conjunta y en asamblea por la absoluta mayoría de las familias que componen nuestro grupo y está fundamentada en la idea por todos compartida de que la propuesta de participar del grupo de trabajo excede ampliamente nuestras posibilidades, no sólo técnicas sino también emocionales", indicó Paolo Menghini, uno de los familiares en una carta.
Agregó, entonces: "Hemos creído desde el primer día en la imperiosa obligación de control del Estado en cualquier emprendimiento que mejore el servicio de trenes, pero no consideramos que ese sea nuestro rol, sino que es inherente a los poderes que conforman al Estado Nacional".