“A partir de que nosotros informamos que estábamos listos para firmar, empezaron a filtrarse todas estas denuncias, que según el gobierno uruguayo son denuncias que no se pueden llevar a la justicia. Entonces no queda claro”, agregó Timerman.
[ pagebreak ]
“Si miembros del gobierno uruguayo manifestaron que hubo tentativas de cohecho o de influir para favorecer a Riovía, entonces hay que fijarse bien antes de firmar un contrato”, sentenció.
El diplomático luego apuntó contra el jefe de gabinete de la Cancillería uruguaya y presidente de la delegación uruguaya ante la CARP, Francisco Bustillo, sobre quien reclamó que se le quite la inmunidad para que pueda declarar en dos causas judiciales que tiene en nuestro país.
Según la prensa uruguaya, el gobierno de Cristina Fernández considera a Bustillo una “traba” para las relaciones diplomáticas y por eso quiere su alejamiento.
"Vamos a poner las cosas en claro: ya hay dos causas en las que Bustillo tiene que declarar y por las que Uruguay no le levanta la inmunidad diplomática. Y yo no lo puedo terminar de entender. Una es la de las franquicias de los autos, donde el juez de primera instancia dice que a Bustillo hay que juzgarlo pero que no lo puede hacer porque siendo un diplomático sólo puede hacerlo la Corte Suprema. Y la Corte Suprema dice que no lo puede juzgar porque al señor (por Bustillo) no le levantan la inmunidad diplomática. Ahora, ¿qué hago yo?, además, no es cierto que la causa esté archivada", dijo Timerman.
"Me llama la atención que el gobierno uruguayo le mantenga la inmunidad diplomática a una persona que trajo dos autos en forma ilegal al país. Lo dice el juez, no lo digo yo", añadió.
[ pagebreak ]
La Historia
La agencia Noticias Argentinas, siguiendo la versión uruguaya, relata los hechos:
Un mes después de su designación, el ex vicecanciller argentino Roberto García Moritán –quien había sido secretario de la CARP pero en ese momento no tenía ningún cargo en el ente- lo llamó para felicitarlo y lo invitó a "tomar un café" en el selecto Jockey Club de Buenos Aires. Según el ex embajador denunció luego ante sus superiores -y en actas internas-, en aquel encuentro García Moritán le habría sugerido que la empresa Riovia estaba dispuesta a ofrecerle un millón de dólares a cambio de que permitiera la continuidad de la firma en las tareas de mantenimiento que realiza desde 1996.
García Moritán -que primero guardó silencio y luego reconoció el encuentro- le dijo que minutos más tarde se sumaría a la reunión Sergio Cetera, ejecutivo de Boskalis (empresa que controla Riovia), para avanzar en las conversaciones. Sobre este punto surgen diferencias: Bustillo señaló que rechazó el ofrecimiento y le dijo a García Moritán que cuando llegara Cetera él se iba a ir al baño para que le explicara que no habría ninguna charla, mientras que el diplomático argentino sostuvo que Bustillo se fue conversando con el representante comercial de Riovia por la Avenida Alvear.
El hecho figura en las actas internas de la Cancillería uruguaya y salió a la luz en medio de las demoras para el llamado a licitación para el dragado, cuyas tareas debían comenzar en marzo pasado, de acuerdo con lo acordado hace dos años por los presidentes Cristina Kirchner y José Mujica. Esas postergaciones permitieron que de hecho Riovia lograra una prórroga de su contrato de mantenimiento hasta enero próximo. En medio de tensos cruces epistolares, el tema llegó al Tribunal de Cuentas uruguayo que dictaminó que la actuación de los diplomáticos uruguayos en la CARP fue correcta y no contaba con pruebas para investigar un hecho delictivo, pero que las actitudes dilatorias de la parte argentina llamaban la atención.
La Argentina a través del canciller Héctor Timerman pidió que el tema sea llevado a la Justicia y promovió la exclusión de Riovia del concurso en el que se iba a concesionar el mantenimiento del canal -no el dragado, que está pendiente-, pero Uruguay pidió su inclusión alegando que en caso contrario se expondría a reclamos internacionales. Efectivamente, Uruguay acaba de llevar el tema a la Justicia de su país, mientras que en la Argentina hay otra causa abierta y activa en el Juzgado de Claudio Bonadío.
[ pagebreak ]
El Gobierno argentino entiende que Bustillo es una traba para las relaciones bilaterales y cerca del canciller Héctor Timerman hablan pestes de él. En Uruguay en cambio es muy respetado. El ex embajador es diplomático de carrera y adherente al Partido Nacional, hoy en la oposición. Sin embargo, es amigo personal del hijo de Tabaré Vázquez y del propio ex presidente del Frente Amplio. Estuvo en la primera línea de negociación por las pasteras lo que lo llevó a entablar una muy buena relación con el entonces jefe de Gabinete argentino, Alberto Fernández.
Mujica y su canciller Luis Almagro le renovaron su confianza en la Cancillería y luego en la CARP, aunque para que la relación bilateral pasara al máximo nivel "Pepe" puso a un amigo suyo, Guillermo Pomi, al frente de la embajada en la Argentina. Bustillo fue ganando resentimientos en el Gobierno argentino y en las últimas semanas Timerman le apuntó directo y reclamó que se le retire la inmunidad para que pueda seguir siendo investigado en la causa por los denominados autos diplomáticos. El jefe de la diplomacia argentina también inició un sumario a García Moritán.
Por lo pronto, la Argentina pidió la remoción de Bustillo de su cargo en la CARP y promueve un nuevo llamado a licitación en torno al Canal Martín García. Para Mujica, desplazar a Bustillo traería costos y seguramente sobrevendrán cuestionamientos de la oposición. Pero ordenó máximo silencio a todo su gabinete. Por ese motivo, el ex embajador no salió aún a hacer pública su posición, explicaron fuentes del gobierno uruguayo a este columnista.
En principio, el diplomático tiene el respaldo del Ejecutivo uruguayo que destaca su tarea y trayectoria, pero Mujica pondera también qué es lo mejor para su relación con Cristina Kirchner.
Según El País de Uruguay, que levanta las declaraciones de Timerman en Tiempo Argentino, fuentes del Ejecutivo uruguayo dijeron la semana pasada que hubo contactos informales entre autoridades de los dos países y siguen las versiones de un posible encuentro o contacto telefónico entre los presidentes Cristina Fernández y José Mujica.