Además, relató que en los últimos dos años hubo solamente tres empresas que realizaron trabajos en el distrito. "Entre estas tres empresas se llevaron $37.472.278; pero acá no había un peso para comprar una cubierta, no había plata para reparar un camión, no había plata para levantar una motoniveladora, pero había plata para estas cosas", denunció el jefe comunal.
La polémica reside en que los dueños de dos de esas empresas son asesores de Mayans en el Senado, según consta en el listado de empleados de la Cámara.
Uno es Jorge Aníbal Aguirre, titular de Loma Hermosa, que hizo obras por más de $20 millones.
El otro es Hugo Armando Vega, de Urunday, que facturó por sus trabajos casi $7,5 millones.
La tercera empresa, Infinito Construcciones, pertenece a Pedro Román, quien fue funcionario de otro intendente que provenía del espacio de Mayans. Para su empresa hubo más de 9 millones.
Según el senador Mayans a 'Perfil', "es todo parte de una operación política del intendente" y que "si hubiera delito habría hecho la denuncia ante la Justicia, y no lo hizo".
El mencionado diario formoseño, señala además otros "papelones" de Mayans: los nacionales, en los que trascendió por "burro", "patotero" y "bocón", y descolló recientemente cuando le hizo meter la pata a la presidente del Banco Central Mercedes Marcó del Pont al tirarle una pregunta estúpida. Por esta conducta, la mujer quedó obligada a reconocer en el Senado que "por los adelantos al tesoro" la entidad ya no tiene reservas de libre disponibilidad". Al terminar las deliberaciones, la ejecutiva reprendió al parlamentario.
Pero mucho antes supo trascender a la opinión pública nacional al encabezar la tristemente célebre nómina de senadores que hacían un importante "sobresueldo" de más del 100% de sus dietas, al vender o canjear la totalidad del cupo de 20 pasajes aéreos y 20 terrestres que le corresponde a cada legislador y que la pueden canjear por efectivo si no la usan.
La nómina difundida por la "Fundación Directorio Legislativo", daba cuenta de que Mayans integraba la minoría de los 34 senadores que canjeaban por plata en efectivo, los 40 pasajes mensuales que le correspondía, alzándose con un sobresueldo de más de trescientos cincuenta mil pesos anuales.