"Si Carlos Menem no hubiera privatizado los trenes; si los últimos 4 gobiernos hubieran controlado a los empresarios inescrupulosos que se hicieron cargo de TBA; si los empresarios no hubieran sido inescrupulosos y hubieran invertido en mantenimiento y renovación de los trenes; si el jerarca de TBA, Claudio Cirigliano, no hubiera sido recaudador de la campaña de Néstor Kirchner; si el secretario de Transporte hubiera viajado alguna vez en el Sarmiento; si el tren hubiera frenado; si el tren no hubiera sido de 1950; si el 22 de febrero no hubiera habido trenes; si a todo el conurbano le hubiera dado por faltar a su trabajo; si a esa hora hubiera jugado la selección la final de un Mundial; o si, como dijo Juan Pablo Schiavi, hubiera sido feriado, esta "tragedia horrible" de Once con al menos 49 muertos y 600 heridos podría haberse evitado o al menos no habría sido tan grave".