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Murió Luis Alberto Spinetta

El músico falleció hoy (08/02) tras afrontar un cáncer de pulmón que le fue diagnosticado en julio de 2011 y que develó en diciembre pasado. La noticia fue confirmada por su hijo Dante a través de su cuenta en la red social Twitter.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).- Uno de los 'fundamentales' de la música y baluarte del rock argentino con grupos como Almendra y Pescado Rabioso, falleció este miércoles (08/02) tras luchar contra un cáncer de pulmón que le fue diagnosticado en julio de 2011 y que reveló en una carta que dio a conocer públicamente el 23/12.

En esa misiva había aseguró que se encontraba en etapa de recuperación: "Desde el mes de julio sé que tengo cáncer de pulmón. Estoy muy cuidado por una familia amorosa, por los amigos del alma, y por los mejores médicos que tenemos en el país. Ante el aluvión de información inexacta, quiero aclarar públicamente las condiciones de mi estado de salud. Me encuentro muy bien, en pleno tratamiento hacia una curación definitiva".

El músico había sido operado el 05/01 a raíz de un cuadro de divertículos que no estaba relacionado con el cáncer de pulmón.

Repasando a Spinetta (y el rock argentino):

Luis Alberto Spinetta, nació el 12 de enero de 1950 en Buenos Aires en el barrio de Belgrano. En su casa ya se respiraba la música, su padre era cantante de tango aficionado y el niño Spinetta eligió ese camino que lo llevó a los 12 años a participar de un concurso nacional de canto donde fue seleccionado para una gira que no concretó.

Al canto le siguieron las clases de guitarra y la incursión en el aprendizaje solitario de otros instrumentos musicales.

Como muchos adolescentes, Spinetta comenzó su carrera tocando en grupos de colegio. Fue en la escuela donde conoció a Emilio del Guercio con quien en 1967 formaría Almendra, integrado también por Edelmiro Molinari y Rodolfo García.

El grupo grabaría solo 2 discos y se separará en 1980, pero su influencia en el rock nacional será decisiva y junto a Manal y Los Gatos se lo terminará considerando como uno de los fundadores del rock argentino.

El primer disco de Almendra, de 1969, contenía los históricos "Ana no duerme", "Plegaria para un niño dormido" y el clásico "Muchacha (ojos de papel)".

Al año siguiente editarán un disco doble con temas como “Rutas argentinas” y "Los elefantes", luego vendría la separación.

Tras la separación, Spinetta hizo su debut como solista en 1971, titulado "La búsqueda de la estrella".

Pero en seguida vendrá otro grupo; el trío Pescado Rabioso. También efímero ya que duró 2 años, sin embargo editó cuatro discos. Sus integrantes eran Osvaldo "Bocón" Frascino en bajo (luego reemplazado por David Lebón), Black Amaya en batería y Carlos Cutaia en teclados.

En 1973 sale el disco Artaud, que si bien aparece como perteneciente a Pescado Rabioso, se trata de un trabajo solista. El álbum tiene una innovación; no se trata de un diseño cuadrado sino “irregular”, siendo la novedad por entonces y suele considerarse el mejor disco del rock nacional.

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Miguel Grinberg (Expreso Imaginario), un histórico del rock nacional, entrevistó en 1977 a Spinetta:
 
"–¿Qué pasaba en la música, acá en Buenos Aires, cuando uds. empiezan con Almendra?
–Hay varias vetas, dentro de eso. Primero, porque la idea de Almendra fue algo que se fue gestando antes de que estuvieran los elementos para poderlo hacer.
Fue un proceso creativo que se fue gestando hasta que se cristalizó en una cosa definitiva, que fue el cuarteto Almendra.
Ese proceso empezó porque nos conocíamos todos... teníamos referencia de quiénes éramos, especialmente Emilio Del Guercio y yo, íbamos en el mismo horario del colegio a la misma división, y después del colegio también íbamos juntos.
 
–Y se empezaron a dar manija... ¿Qué año era ese? 
–Calculá que era 1965, 1966... nos conocíamos, con Emilio tenía un dúo...
 
–En ese mismo momento, en otro punto del mapa, Moris y Javier también se daban manija... 
–En nuestro trato amistoso de colegio, de compañeros de banco, cada uno empezaba a crear instintivamente lo que le parecía, bromeábamos dos horas en una misma onda, una forma vivencial que rompía con los códigos rutinarios. Hicimos un dúo llamado “Bundlemen” (Atado de hombres), y nos presentamos en los festivales del colegio, y tocábamos canciones que nos gustaban... y siempre tratábamos de meter alguna cancioncita nuestra...
 
–¿Y las otras canciones qué eran, Beatles? 
–Beatles en su mayoría. Esa era una fuente de manija.
 
–¿Con qué se acompañaban? 
–Guitarra, y a veces Emilio tocaba el bajo. Además sucedían cosas inusitadas, como que íbamos a su casa, y después de estudiar o hacer las mínimas tareas, porque en verdad no nos interesaba un carajo lo que hacíamos, sino que nos interesaba otra cosa que todavía no la podíamos hacer, pero sabíamos que debíamos empezar a manejarla... Cada uno se ponía a escribir poesía en un rincón diferente de la pieza, y después las leíamos y las archivábamos...
 
–¿Leían poesía de otros?
–Sí, leíamos a Neruda, teníamos un trabajo intelectual poderoso... me acuerdo que con Emilio nos interesaba mucho "Residencia en la Tierra", también me acuerdo de haber leído mucho a Cortázar, a Sartre, Ray Bradbury... nada que ver con el colegio, esa era “nuestra labor”. Lo demás hinchaba las pelotas, no era. (...)".
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Grinberg continuó hablando con Spinetta:
 
"–Volviendo un cachito más atrás, ¿en qué momento se consolida la idea de Almendra, cómo sale?
–Almendra surge de lo siguiente: nosotros... nuestra música le había interesado a "Ricardo Kleiman", a través de un concierto en el que fuimos a ver a "Los Gatos" y lo conocí y le hablé, pensando que pudiera escuchar lo que hacíamos.
 
Eso fue en el teatro "Payró", hubo una polémica en la que estuvo "Palito Ortega", había un par de fans de "Tanguito"... No sé, teníamos el poder de ser disolventes, con Emilio. Cuando se armó la polémica, nos habíamos repartido en lugares diferentes de la sala para poder discutir entre nosotros como si no nos conociéramos y poder levantar así la presión del ambiente. Emilio me decía: “Sí, porque hay que hacer esto...”.
Yo me paraba y contestaba: “Sí, pero no te olvides que también además si esto no pasa, esto otro va a suceder, si los músicos no empiezan a tomar conciencia de cantar en castellano...” Ese tipo de cosas.
 
Me acuerdo que enseguida atraje la atención de Kleiman... quedó en venir a escuchar al conjunto, y esa noche no dormí.
 
Sabía que el fato estaba, apareció, no sé si con "Fabián Ross", o con "Amadeo", y escuchó por primera vez lo que primero escuchó un productor... "A dónde vas Mary Sue", un tema mío. “Where aro you going Mary Sue...” una cagada.
 
Kleiman planteó un interrogante sobre cantar en inglés o en castellano, y sugirió que hiciéramos las dos cosas. Eso nos hizo pensar que estábamos pisando en falso. Habíamos creado sin prejuicios, el idioma era lo que menos importaba. Yo ya había hecho muchas canciones en castellano, pero me daba miedo cantarlas.
Las cantábamos siempre en el núcleo familiar. Temía que las interpretaran como cosas marcianas, que no eran naturales.
 
Salvo "Los Gatos" y "Moris" (que no grababa) nadie cantaba cosas importantes en castellano... También estaba "Tanguito"... y "Los Beatniks" fueron una fiebre de verano.
 
–Además ese concierto de "Los Gatos" fue el primer recital, en un teatro, donde la cosa era decididamente frontal. 
-Cuando Rodolfo se fue a la colimba nosotros nos habíamos bautizado "Los Beatniks", y cuando apareció "Pajarito Zaguri con Los Beatniks" y ese nombre pintado por todas partes... vimos que teníamos que cambiar de nombre. "Kleiman" nos escuchó y dijo que íbamos a hacer una prueba de grabación para "RCA". Tras los pequeños cabildeos de rigor, fuimos a parar a la "RCA", nos conectaron con "Bárbara y Dick", y me pidieron temas para ellos.
 
Y compuse tres canciones para ellos. Una llamada "¿Dónde están las palomas?", otra que era "Sección de pan de centeno", y la tercera no sé. Luego se cristalizó la fecha de la grabación. Fuímos... todos los arreglos del "Tema de Pototo" y "El mundo entre las manos", los hice yo.
 
Los hice a capella, totalmente, y con "Alchourrón"... los transcribió al papel y corrigió algunos errores que había. La grabación fue altamente satisfactoria para nosotros, a pesar de todo. En tres o cuatro meses habíamos pasado de la nada, a todo. Como por arte de magia.
 
Entonces ahí empezó la gran vorágine. Decidimos que todo lo que tocáramos lo íbamos a cantar en castellano, que había que empezar a crear.
 
Recuerdo conversaciones en las que barajábamos cosas como la música de "Waldo de los Ríos", que era como del futuro...
 
Los "Beatles", "Piazzolla"... mezclábamos todo, nos gustaba la "Misa Criolla" de "Ariel Ramírez". Era un quilombo.
 
Sabíamos que el producto tenía que ser como barroco, tenía que cumplir con todas las necesidades. Tenía que ir directamente a la poesía sin ningún tipo de prejuicio. Y se empezó a trabajar "Hoy todo el hielo en la ciudad" y "Campos verdes".
Inmediatamente, como por arte de magia, acelerados por todo eso que nos estaba pasando... compuse tres o cuatro canciones que rompieron todo... todo.
A mí mismo me rompieron todo. Yo no entendía nada. Almendra tocaba eso y se derrumbaba todo. Una canción hablaba del “Sol de lata”. No me acuerdo; Rodolfo podría dar los nombres perfectos.
Y ahí nos empezamos a conectar, un poco a través de "Charlie Levy Leroy", de "Amadeo Álvarez", recuerdo que asistimos a un par de zapadas de "Claudio Gabis", con "Alejandro Medina"...
 
–¿Cómo salió la grabación de "Pototo" por "Leonardo Favio"?
–Eso no sé como se dio... Sé que le interesó y la grabó. Nosotros nos sentimos responsables, como algo negativo, él no nos gustaba nada. No se transaba con nada. El acecho era total, un curro alucinante.Aunque hicimos alguna concesión, como cortarle parte de la letra al "Tema de Pototo", para que entrara en los dos minutos y medio.Primer gran dolor. Segundo gran dolor, también cercenada la letra de "Todo el hielo".
 
–El mismo problema lo tuvieron "Los Gatos".
–Era totalmente lícito. Había que jugar con esa baraja. Era así o así. El año en que grabamos, con Emilio íbamos todavía a "Bellas Artes". Acabó el año y terminamos ganando sendos premios, creo que él de grabado, y yo de dibujo. Fines del 68. (...)".
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Grinberg continuó hablando con Spinetta:
 
"–Volviendo un cachito más atrás, ¿en qué momento se consolida la idea de Almendra, cómo sale?
–Almendra surge de lo siguiente: nosotros... nuestra música le había interesado a "Ricardo Kleiman", a través de un concierto en el que fuimos a ver a "Los Gatos" y lo conocí y le hablé, pensando que pudiera escuchar lo que hacíamos.
 
Eso fue en el teatro "Payró", hubo una polémica en la que estuvo "Palito Ortega", había un par de fans de "Tanguito"... No sé, teníamos el poder de ser disolventes, con Emilio. Cuando se armó la polémica, nos habíamos repartido en lugares diferentes de la sala para poder discutir entre nosotros como si no nos conociéramos y poder levantar así la presión del ambiente. Emilio me decía: “Sí, porque hay que hacer esto...”.
Yo me paraba y contestaba: “Sí, pero no te olvides que también además si esto no pasa, esto otro va a suceder, si los músicos no empiezan a tomar conciencia de cantar en castellano...” Ese tipo de cosas.
 
Me acuerdo que enseguida atraje la atención de Kleiman... quedó en venir a escuchar al conjunto, y esa noche no dormí.
 
Sabía que el fato estaba, apareció, no sé si con "Fabián Ross", o con "Amadeo", y escuchó por primera vez lo que primero escuchó un productor... "A dónde vas Mary Sue", un tema mío. “Where aro you going Mary Sue...” una cagada.
 
Kleiman planteó un interrogante sobre cantar en inglés o en castellano, y sugirió que hiciéramos las dos cosas. Eso nos hizo pensar que estábamos pisando en falso. Habíamos creado sin prejuicios, el idioma era lo que menos importaba. Yo ya había hecho muchas canciones en castellano, pero me daba miedo cantarlas.
Las cantábamos siempre en el núcleo familiar. Temía que las interpretaran como cosas marcianas, que no eran naturales.
 
Salvo "Los Gatos" y "Moris" (que no grababa) nadie cantaba cosas importantes en castellano... También estaba "Tanguito"... y "Los Beatniks" fueron una fiebre de verano.
 
–Además ese concierto de "Los Gatos" fue el primer recital, en un teatro, donde la cosa era decididamente frontal. 
-Cuando Rodolfo se fue a la colimba nosotros nos habíamos bautizado "Los Beatniks", y cuando apareció "Pajarito Zaguri con Los Beatniks" y ese nombre pintado por todas partes... vimos que teníamos que cambiar de nombre. "Kleiman" nos escuchó y dijo que íbamos a hacer una prueba de grabación para "RCA". Tras los pequeños cabildeos de rigor, fuimos a parar a la "RCA", nos conectaron con "Bárbara y Dick", y me pidieron temas para ellos.
 
Y compuse tres canciones para ellos. Una llamada "¿Dónde están las palomas?", otra que era "Sección de pan de centeno", y la tercera no sé. Luego se cristalizó la fecha de la grabación. Fuímos... todos los arreglos del "Tema de Pototo" y "El mundo entre las manos", los hice yo.
 
Los hice a capella, totalmente, y con "Alchourrón"... los transcribió al papel y corrigió algunos errores que había. La grabación fue altamente satisfactoria para nosotros, a pesar de todo. En tres o cuatro meses habíamos pasado de la nada, a todo. Como por arte de magia.
 
Entonces ahí empezó la gran vorágine. Decidimos que todo lo que tocáramos lo íbamos a cantar en castellano, que había que empezar a crear.
 
Recuerdo conversaciones en las que barajábamos cosas como la música de "Waldo de los Ríos", que era como del futuro...
 
Los "Beatles", "Piazzolla"... mezclábamos todo, nos gustaba la "Misa Criolla" de "Ariel Ramírez". Era un quilombo.
 
Sabíamos que el producto tenía que ser como barroco, tenía que cumplir con todas las necesidades. Tenía que ir directamente a la poesía sin ningún tipo de prejuicio. Y se empezó a trabajar "Hoy todo el hielo en la ciudad" y "Campos verdes".
 
Inmediatamente, como por arte de magia, acelerados por todo eso que nos estaba pasando... compuse tres o cuatro canciones que rompieron todo... todo.
 
A mí mismo me rompieron todo. Yo no entendía nada. Almendra tocaba eso y se derrumbaba todo. Una canción hablaba del “Sol de lata”. No me acuerdo; Rodolfo podría dar los nombres perfectos.
 
Y ahí nos empezamos a conectar, un poco a través de "Charlie Levy Leroy", de "Amadeo Álvarez", recuerdo que asistimos a un par de zapadas de "Claudio Gabis", con "Alejandro Medina"...
 
–¿Cómo salió la grabación de "Pototo" por "Leonardo Favio"?
–Eso no sé como se dio... Sé que le interesó y la grabó. Nosotros nos sentimos responsables, como algo negativo, él no nos gustaba nada. No se transaba con nada. El acecho era total, un curro alucinante.Aunque hicimos alguna concesión, como cortarle parte de la letra al "Tema de Pototo", para que entrara en los dos minutos y medio.Primer gran dolor. Segundo gran dolor, también cercenada la letra de "Todo el hielo".
 
–El mismo problema lo tuvieron "Los Gatos".
–Era totalmente lícito. Había que jugar con esa baraja. Era así o así. El año en que grabamos, con Emilio íbamos todavía a "Bellas Artes". Acabó el año y terminamos ganando sendos premios, creo que él de grabado, y yo de dibujo. Fines del 68. (...)".
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El portal de rock argentino ‘rock.com.ar’ continúa detallando la carrera de Spinetta: a mediados de 1973 fundó Invisible, acompañado por Pomo y Machi Ruffino. Este grupo incursionó en la fusión jazz-rock e incluso fueron los precursores del tango-rock, un género que cobraría gran auge pocos años después.

"A 18 minutos del sol" (1977) fue su siguiente disco que grabó junto a la Banda Spinetta, integrada por músicos de jazz. Con este grupo se presentó hasta 1979, cuando organizaron la primera reunión de Almendra. Al año siguiente viajó a Estados Unidos para registrar un disco en inglés, titulado "Only love can sustain", y participó de la segunda reunión de Almendra.

Con un estilo de composición más complejo armó Spinetta-Jade. Cuatro discos quedaron de esta agrupación, que tuvo su mayor inconveniente la dedicación de Spinetta a su carrera solista. "Kamikaze" (1982) es un álbum acústico que no fue reconocido por la crítica y el público como realmente lo merecía. En cambio "Mondo di cromo" (1983) retorna al estilo eléctrico y fue presentado con "Bajo Belgrano", tercer álbum de Jade.

Para 1985 estaba previsto un disco a dúo con Charly García, pero únicamente se llegó a registrar el tema "Rezo por vos", incluido en "Privé" el siguiente álbum de Luis Alberto, que incluye también "No seas fanática", con León Gieco. El proyecto que sí se concretó fue "La la la" (1986), una placa con Fito Páez que despertó gran expectativa pero no terminó de convencer.

Tras dos años de silencio, Spinetta salió nuevamente con "Téster de violencia" (1988). El álbum fue el mejor del año, según el suplemento de música Sí de Clarín, y el tema "El mono tremendo" ganó en su rubro.

Editó luego "Don Lucero" (1989), también seleccionado como Mejor Disco, al igual que el tema "Fina ropa blanca". En 1990 llegó el primer disco en vivo de Spinetta solista: "Exactas", grabado en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA.

Luego de un período de pocas presentaciones, Spinetta tocó en "Mi Buenos Aires Rock" festival organizado por la Municipalidad que convocó a 150.000 personas en la 9 de Julio, en diciembre de 1990, y presentó algunos temas de "Piel de piel" (1990).

Por tercera vez en cuatro años, Spinetta compuso el Mejor Disco del Año, "Pelusón of milk" (1991) y la Mejor Canción, "Seguir viviendo sin tu amor".

En 1991, la revista La Maga entrevistó a Luis Alberto Spinetta:
 
"(...) (En la pizzería donde se realiza la nota suena una música de Astor Piazzolla. Spinetta interrumpe lo que estaba diciendo y se queda en silencio, con los ojos entrecerrados... Después sigue.
 
-¿Dónde está Piazzolla? Eso es tremendo, una de las cosas más terribles que han pasado en este país y no nos damos cuenta. Piazzolla está en un letargo... Perdón, tal vez esto no les guste a sus familiares, que aún esperan que suceda algo (el bandoneonista está en estado crítico después de una trombosis cerebral sufrida en agosto de 1990), pero Piazzolla en ese mundo, sometido a esa carencia de mundo, es una especie de bomba atómica debajo de la tierra. Es un genio muy importante y a nadie parece importarle tres carajos lo que le pasa. 
Nadie se acuerda de que Piazzolla está... 
 
(No termina la frase, vuelve a cerrar los ojos). Pobre Piazzolla... 
 
Se me pone la piel de gallina; pensar que ahora estaría tocando y creando... ¡Por favor, hablemos de algo menos triste!!! 
 
(El clima no logra distenderse demasiado, Spinetta intenta reponerse pero le cuesta ) (...)".
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Volvamos al comienzo. Entrevista a Spinetta de Víctor Pintos y Guillermo Quintero en los estudios de FMR, en 1984:
 
"-Hablemos de Muchacha... 
-Bueno.
 
-La Muchacha de la canción era Cristina Bustamante... 
-Mi primer gran amor. Ella vivía en el mismo edificio de Emilio y por eso lo conocía de vista. A veces se juntaban los fines de semana a charlar en la puerta, pero sin pasar a ser más que conocidos. Pero una vez nos quedamos solos en la casa de Emilio, porque sus padres habían viajado, y entonces invitamos a las chicas a tomar algo, a bailar, una especie de asalto. Y ahí, por primera vez, me sentí enamorado. En realidad ya me había enamorado varias veces pero siempre habían sido amores imposibles de realizar por diferencia de edad, no sé, me enamoraba de las maestras, de las pibas más grandes y después no pasaba nada, obviamente. Yo era un inepto absoluto en ese momento. Y bueno, todos esos pequeños amores desembocaron en un gran amor que fue el de esta muchacha ojos de papel, que fue un amor correspondido. Porque también ella me quiso mucho. Fue mi primer amor, mi primer gran amor, inolvidable amor. Y me inspiró una canción. 
 
-¿Vos tenías idea que el tema fuera a golpear tanto en la gente? 
-No, porque nada de lo que uno hiciera en ese momento podía tomarse para especular en eso. Pero la canción emocionaba al que la escuchaba, pasaba eso y punto. Y cuando la estrenamos en el Coliseo, fue tan rotundo el éxito de la canción que yo mismo lloraba, no lo podía creer. Aparte, el día que la estrené, por motivo de una rencilla que habíamos tenido, en la mitad de la canción ella se retiró del Coliseo. Yo cantaba la canción y la veía que se iba por el pasillo hacia el fondo. Ese tipo de cosas bien de pubertad, de 18 años. Amor. 
 
-No debe haber mejor halago para una mujer que su amado le dedique una canción. Y tratándose de una canción como Muchacha, no me es difícil imaginar cómo se habrá sentido Cristina... 
-Es cierto. Se dio vuelta. Aparte, ella la conocía de antes, yo se la había cantado para ella en forma personal. Pero cuando le arreglamos todos los coros y la estrenamos en vivos, fue tremenda la emoción que sentí. Imborrable. Yo lloraba arriba del escenario, porque sentí que toda la gente se conmocionaba con eso. Al instante. Después vino el éxito. Sentí que la canción traspasaba la gente, lo mismo que cuando estrené Plegaria o Figuración, Muchacha traspasaba la gente. Con Almendra me cansé de ver chicos y chicas llorando, de emoción o de felicidad. 
 
-Después de aquella pelea y del Coliseo, el romance siguió. 
-Sí, termina en el Blues de Cris: "Sus ojos al final olvidaré". El romance se fue deteriorando y tuve que tomar una determinación importantísima en mi vida, porque todas esas pasiones son muy intensas, y si bien uno tiene la adicción de amar, también tiene una cruz tremenda en soportar los embates de todas esas pasiones. Sobre todo cuando es muy joven y no tiene la cabeza tan fría, uno es poseído por eso y posee, y eso trae dolor cuando se desposee y se quitan los ropajes, se caen los roles y quedan los individuos solos frente a frente. Es el momento culminante para todo ser humano. Y para mí, el Blues de Cris fue como una auto-declaración de cambio de rumbo. Me fijé olvidar esa mirada, olvidar todo lo que me unía a ella, que en parte había sido, en ese último tiempo, muy doloroso. Y me dispuse a emprender otra vida, descubriendo otras mujeres, otros amores. 
 
-¿Cristina te reprochó alguna vez que esa canción que vos le habías regalado, de golpe la hicieras pública y así permitieras que todo el mundo se adueñara de ella? 
-No. Jamás me reprochó tal cosa. Al contrario, era feliz de que yo obtuviera un éxito a través de eso. Pero en general no quería que yo dijera que se trataba de ella. "

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"A mi regreso de Europa no sabía si iba a formar un grupo o no, pero de movida lo bauticé.
 
Uno de los primeros nombres que se me ocurrieron fue Pescado Rabioso, aunque en un principio lo deseché porque pensé que era muy complicado.
 
El nombre, en realidad, corresponde a una contradicción entre un perro rabioso y un pescado.
Funciona como una paradoja. Hay otros animales que también enferman de rabia, desde el hombre hasta el gato, ¿pero cómo podría un pez contagiarse la hidrofobia?”
 
Así relata Spinetta la creación de Pescado Rabioso en una serie de entrevistas realizadas por Eduardo Berti entre septiembre y noviembre del año 1988, publicadas en el libro Spinetta: crónica e iluminaciones.
 
“En algunas semanas encontré a los músicos que necesitaba. Ellos eran Black Amaya (batería) y Bocón Frascino (bajo). Ambos habían pasado por las diferentes formaciones que tuvo Pappo, pero que no se concretaban.
 
Yo antes había intentado tocar con otro baterista, Pomo, pero en ese momento él y Machi –que luego formarían Invisible conmigo– trabajaban con Pappo. Luego, hablando con Black, decidimos que el bajista tenía que ser Bocón Frascino, quien antes se había desempeñado como guitarrista rítmico en otras agrupaciones.”
 
Una vez formada la banda, y luego de intensos ensayos, Pescado Rabioso hace su debut en vivo en el cine teatro Metro el 5 de mayo de 1972.
 
Para esa ocasión la banda tenía preparado un volante que se repartiría entre el público, en el cual se decía: 
 
“¿Por qué seguir soportando como siempre la misma cantinela complaciente en la radio, en la TV, en todas partes?¿Por qué seguir participando así de esa caravana ciega de comercio y mediocridad rumbo a la muerte? No te evadas. La música de rock esperaría mucho tiempo más por vos si no fuese tan urgente la salida al amor. Spinetta – Black – Bocón – Pescado Rabioso.” 
 
Tras esta presentación, la banda participa del ciclo B.A. Rock llevado a cabo en el teatro Don Bosco de San Isidro, realizando luego distintas presentaciones entre la ciudad de La Plata y Buenos Aires. 
 
Ya en sus comienzos se hacía claro que Pescado Rabioso no era una banda más en el ambiente rockero de 1972. 
 
Más allá de que Luis Alberto Spinetta hubiera integrado Almendra un par de años atrás, por lo cual tenía el reconocimiento del público, Pescado Rabioso se revelaba como una experiencia totalmente distinta y novedosa para quienes concurrían a los recitales. 
 
Aún no había editado ningún disco, pero ya las presentaciones del grupo atraían a un público cada vez mayor en el circuito casi subterráneo del rock de aquel entonces. 
 
La fuerza de la banda en vivo, la originalidad y crudeza de las canciones (muchas de las cuales permanecerían inéditas), como así también el carisma de Luis Alberto en escena, confluían en un mensaje de liberación que intentaba estallar, provocar un impacto revelador en la audiencia. 
 
El viernes 23 de junio de 1972 el trío reúne a más de mil personas en el teatro Atlantic. A propósito de este recital aparece, bajo el título “El mazacote incendiario”, la siguiente nota en el número 29 de Pelo: 
 
La presentación de Pescado Rabioso generó un clima realmente especial en el teatro: algo pesado, algo poético, algo agresivo había sacudido a los que concurrieron a defenestrar o aprobar (…) Allí había quedado la bola, el mazacote incendiario que proyectan las letras y las músicas de Pescado Rabioso, claramente delineadas y rumbeantes hacia la creación de situaciones revolucionarias, una actitud no demasiado generalizada en esta etapa del rock nacional argentino, pero seguramente más virulenta y clara que las leves instrucciones de años anteriores.” 
 
Pocas semanas después de ese recital, el grupo entra a los estudios Phonalex para grabar su primer LP, Desatormentándonos. 
 
Hacia el final de las sesiones de grabación se suma al trío, integrado por Spinetta, Bocón y Amaya, el tecladista Carlos Cutaia en Hammond, participando en el último tema del disco, “Serpiente (viaja por la sal)”. 
 
El resto de los temas (“Blues de Cris”, “El jardinero (temprano amaneció)”, “Dulce 3 nocturno” y “Monstruo de la laguna”) fueron grabados por el trío. 
 
Afuera del disco quedan una serie de composiciones inéditas como “Pibe”, “Tabla de nada”, “La fiebre paranoica”, “Mensaje a las larvas” o “Ya es el momento, ya”. 
 
Para esa época aparece también el simple con los temas “Credulidad” y “Me gusta ese tajo”, tema este último que tendría numerosos problemas con la censura, tanto en el momento de su aparición como en años posteriores. 
 
Acerca del título del primer disco del grupo, Spinetta dijo alguna vez que: “La violencia de la música y de los nombres del grupo y del disco eran un armamento para luchar contra la mediocridad y evitar que se estableciera un vínculo en base a la chatura de algo anterior. Siempre temí que a la gente le quede lo menos sustancioso y perdure una imagen de vos que no tolerás. Desatormentándonos era oponerse a esa mentalidad argentina que erige ídolos para luego desmitificarlos. Yo esperaba que esa violencia reaccionase por medio de la creatividad, porque si uno se expresa no puede estar atormentado por las cosas. La creatividad sería una forma de suprimir el dolor que da despegar, sería una forma de despegar sin pensar que es algo imperativo, sino que el hecho de despegar sea siempre lo presente. “
 
Por otra parte, los estados paranoicos, los escritos que hice en Francia, me habían dejado la sensación de que me había marcado rutas tempestuosas dentro de mí y que también había visto profundos abismos. Desatormentándonos implicaba moverse en esas aguas, como si se pudiera sumergir una linterna para observar lo que pasa alrededor, y asumiendo que todo eso forma parte de uno.” (...)".

En 1994 compuso la banda de sonido de la película "Fuego Gris", dirigida por Pablo César, para luego dedicarse a Los Socios del Desierto, un trío integrado además por Daniel "Tuerto" Wirzt (batería) y Marcelo Torres (bajo). Al frente de esta agrupación realizó una minigira nacional y tocó en el teatro Opera, en el Mejor Show del Año, según las encuestas. En marzo de 1996 saldó lo que él mismo calificó de "una vieja deuda con el público": tocar gratis y al aire libre, en los bosques de Palermo.

Luego de varios años y peleas con las compañías discográficas, Spinetta editó un disco doble, titulado simplemente "Spinetta y los Socios del Desierto", con los temas que ya había presentado en vivo.

"Silver sorgo" (2001) significa el regreso de Spinetta al disco después de años de silencio y varias recopilaciones. Contiene 12 temas que comenzó a componer en 1998 ("Cine de atrás"). Este material fue presentado en vivo a fines de año, y registrado en vivo para el disco "Argentina Sorgo Films Presenta: Spinetta Obras" (2002).

Con "Para los árboles" (2003), Spinetta regresa a los teclados, a los pasajes instrumentales y con lo electrónico, para homenajear a las bellezas de la Naturaleza más allá de la mirada humana.

Camalotus, un EP de cuatro temas, fue presentado en un minirecital en la FM Rock and Pop. Está integrado por tres creaciones inéditas: "Cristantelmo" -de la película "Flores de septiembre"-, "Buenos Aires alma de piedra" y "Nelly, no me mientas". Además, hay un remix de "Agua de la miseria" (primer corte del álbum de 2002 "Para los árboles"), a cargo de Rafael Aracaute. Además, viene acompañado por un DVD con los videoclips "Correr frente a tí", "El enemigo" y "Tonta luz", dirigidos por Eduardo Martí.

Luego de dos años sin estrenos "Un mañana" se presentó a mediados de 2008 con un arte de tapa fuera de lo común: un paralelogramo que recuerda el histórico "Artaud" del '73. Grabado en el estudio "La diosa salvaje" en una cinta analógica con la banda tocando en vivo, "a la antigua", la producción artística fue del propio Luis.

El 4 de diciembre de 2009 encabezó un show histórico en el estadio de Velez, bautizado como Spinetta y sus Bandas Eternas: un recital de 5 horas y media de duración, por el cual desfilaron 31 músicos invitados para las 50 canciones de todo su repertorio. A fines de 2010, el material fue editado en un box set de 3 DVDs, 3CDs y 2 libros.

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Antes del final, un recorte del libro Martropía:
 
"...al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas. Yo camino por Buenos Aires y me demoro, acaso ya mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la puerta cancel.
 
De Borges tengo noticias por el correo y veo su nombre en una terna de profesores o en un diccionario biográfico.
 
Me gustan los relojes de arena, los mapas, la tipografía del siglo XVII, las etimologías, el sabor del café y la prosa de Stevenson; el otro comparte esas preferencias, pero de un modo vanidoso que las convierte en atributos de un actor.
 
Sería exagerado afirmar que nuestra relación es hostil; yo vivo, yo me dejo vivir para que Borges pueda tramar su literatura y esa literatura me justifica. Nada me cuesta confesar que ha logrado ciertas páginas válidas, pero esas páginas no me pueden salvar, quizá porque lo bueno ya no es de nadie, ni siquiera del otro, sino del lenguaje o la tradición. Por lo demás, yo estoy destinado a perderme, definitivamente, y sólo algún instante de mí podrá sobrevivir en el otro. Poco a poco voy cediéndole todo, aunque me consta su perversa costumbre de falsear y magnificar. Spinoza entendió que todas las cosas quieren perseverar en su ser; la piedra eternamente quiere ser piedra y el tigre un tigre. Yo he de quedar en Borges, no en mí (si es que alguien soy), pero me reconozco menos en sus libros que en muchos otros o que en el laborioso rasgueo de una guitarra... Hace años yo traté de librarme de él y pasé de las mitologías del arrabal a los juegos con el tiempo y con lo infinito, pero esos juegos son de Borges ahora y tendré que idear otras cosas. Así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido, o del otro.
 
No sé cuál de los dos escribe esta página..."
 
Borges y yo (Jorge Luis Borges - 1960)
 
"...Nos iban a juntar para una entrevista. Era tal la presión que yo sentía de tener que ir a verlo - por todo lo que representaba para mí - que por esos juegos del inconciente, llegué tarde.
 
La nota se levantó a último momento y no me avisaron.
 
Así, me encontré solo frente a él en su departamento.
 
El viejo sentado con su bastón mirando hacia otro lado, me veía.
 
Cambiamos muy pocas palabras porque era muy duro para mí.
 
No sabía ni como empezar una conversación.
 
Le pregunté por Antonin Artaud y dijo desconocerlo.
 
Me petrificó.
 
Hablamos un poco de "El cuervo", de Poe, y él recitó una poesía en inglés, referida a ese poema.
Yo no le entendía bien las palabras y tenía tanto miedo de estar frente a él como de estar frentte a Dios.
Conocí a varios tipos importantes de cerca, pero nunca sentí lo que sentí frente a tamaña persona.
Se me movía todo dentro de mí.
 
Hablamos tres palabras más, yo le dije que era músico, que tenía dos hijos, y que no sabía demasiado bien porque estaba con él, pero que para mi representaba una gran satisfacción porque lo admiraba mucho.
Me despidió diciéndome: -"...Permiso, me tengo que ir..."
 
Vino una señora y se lo llevó. Yo entendí que todo había terminado y bajé conmocionado a la calle Maipú. A veces pienso que fue un encuentro con Homero. Pero era Borges..."

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