Clint Eastwood, una de las leyendas de Hollywood, tuvo que salir a defenderse por un polémico comercial en el que apareció en el entretimepo del Super Bowl para aclarar: 'Ciertamente no soy un monigote de Obama'.
Resulta que un un comercial de la afamada compañía automotriz Chrysler-Fiat, Eastwood, ganador de numerosos premios, implora a la nación dirimir sus diferencias para que juntos trabajen en revivir la economía estadunidense.
Pero utiliza palabras ambiguas que, en el contexto actual, pueden dar a entender una u otra cosa. Básicamente hace referencia a que “América está en el entretiempo, listos para la segunda mitad”. Claro, en términos del partido de fútbol americano que se estaba desarrollando el mensaje es muy lineal. Ahora bien, si se lo entiende en términos políticos, especialmente en un año electoral, la lectura releccionista a favor del residente Barack Obama no requieren un gran ejercicio intelectual.
"De inmediato rechazo que mantenga un vínculo con el presidente Obama", sentenció el director de 'Torino' y 'Million Dollar Baby', entre muchos filmes más, para añadir: 'Ese comercial intentó ser apolítico'. Intento frustrado.
El anuncio del Super Bowl del pasado domingo ha generado una espiral sin precedentes de críticas de algunos medios y columnistas por el supuesto contenido político del producto publicitario.
En él se traza un paralelismo entre una posible remontada en una final de fútbol americano y la salida de la crisis para la clase media y el sector del motor estadounidense: "Estamos a mitad del partido en América", dice el actor en el mensaje comercial.
"Este país no puede ser noqueado de un puñetazo. Estamos resurgiendo de nuevo y cuando lo hagamos, el mundo va a oír el rugir de nuestros motores", narra la voz ronca de Eastwood desde el túnel de vestuarios de un estadio, mientras se suceden imágenes de banderas estadounidenses y muestras del descontento político.
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El aludir a una segunda parte se ha interpretado como un apoyo a las aspiraciones de Obama de ganar un segundo mandato en las elecciones de noviembre de este año. Obama, por otro lado, ha puesto reiteradamente como ejemplo a la industria del automóvil, que ha sido capaz de revivir gracias a las ayudas públicas que recibió en 2009 para eludir la bancarrota.
A través de un comunicado, Eastwood explicó que su comercial -sin lugar a dudas, muy “patriota”- fue realizado en Detroit desde donde sólo sugirió que para evitar colapsos “nos pongamos a trabajar todos juntos”, insistió.
Lo que llamó la atención es que sólo apareció el mensaje de la empresa automotriz en cuestión, pero nunca la promoción de un vehículo de esa poderosa compañía: Chrysler.
“Ciertamente no tengo ninguna afiliación con el presidente Obama y este mensaje sólo buscó alentar a la creación de más empleos y a fortalecer al espíritu de USA”, defendió.
“Pienso que todos los políticos estarán de acuerdo conmigo. Lo mejor es fortalecer al espíritu y en mi caso yo no apoyo a ningún político”, aseveró.
Eastwood indicó que lo que cobró por hacer ese comercial lo destino a diversas entidades de caridad: “Y si Obama o cualquier político quiere sumarse al espíritu de ese anuncio pues adelante íúnanse!”, invitó.
Por su parte, el consejero delegado de Chrysler, Sergio Marchionne, aseguró que "el mensaje es completamente diferente al que se le ha querido dar" y que representa "el espíritu de la organización Chrysler", según recogió la empresa en su página web corporativa. Marchionne felicitó al actor estadounidense, a la agencia de publicidad y a los 2 creadores del anuncio por dar a luz "un gran tributo a la compañía" y no descansar hasta que la pieza estuviera debidamente terminada.
Pero se sabe, Marchionne le debe un gran favor a Obama. ¿Lo saldará con esto?