El luto se extendió incluso con posterioridad al primer aniversario de la muerte de Néstor Kirchner, cuando se presumía que podría ponerle fin. Es cierto también que la primera mandataria atravesó otras muertes cercanas como la de su nieto (en agosto de 2011) y recientemente la de funcionarios del Gobierno (como el caso de Iván Heyn o el cónsul argentino en Bolivia Antonio Deimundo Escobal).
Sería curioso que –de confirmarse la versión- la primera mandataria haya elegido esta oportunidad para ponerle fin al luto, quizás se trate de una buena opción para ponerle fin al mismo tiempo al escándalo que se generó a raíz de la forma en que se manejó la difusión del diagnóstico inicial del cáncer de tiroides que derivó en un polémico “falso positivo”.