Otra vez los desfibriladores en la picota
Así los desfibriladores otra vez vuelven a la escena. Sobre todo cuando ya hay cinco pacientes fallecidos a raíz de una rotura de los electrodos defectuosos de Medtronic.
Las rotas en desfibriladores de esa compañía en USA afectan a cerca de 2,3% de los 268.000 modelos puestos en el mercado, de los que 235.000 se han implantado en pacientes para controlar su ritmo cardiaco.
Todo surgió cunado la asociación de consumidores Public Citizen ya ha pedido explicaciones tanto a la empresa, que ha decidido suspender voluntariamente el suministro de esta marca y retirar los dispositivos del mercado no implantados, como a la Agencia Estadounidense del Medicamento. Y las explicaciones de los abogados también parece que han llegado a los juzgados de Minneapolis y Puerto Rico en forma de demandas.
Es más. Ayer, el diario The New York Times recogió el testimonio de la paciente Kelly Luisi quien también sufrió una serie de shocks innecesarios que la llevaron al hospital. Tras estudiar el funcionamiento de su desfibrilador interno, los especialistas decidieron extraer el cable que lo conecta y sustituirlo por otro.
Según denuncia Luisi, se vio forzada a someterse a una nueva e innecesaria intervención que puso en peligro a su ya de por sí frágil corazón. De hecho, esta operación se hace en contadas ocasiones ya que, por los riesgos que entraña, se suele optar por poner un nuevo electrodo pero sin extraer el implantado anteriormente. Ambos pacientes, "alegan negligencia y daño emocional y buscan una indemnización".
