Manterola y su equipo analizaron los datos de la observación de nuevo y dedujeron que Bonilla observó un cometa que se acercó a una corta distancia a la Tierra y se desintegró en numerosos fragmentos. Según sus cálculos, los objetos pasaron a una distancia de 538 a 8.060 kilómetros de la Tierra, tenían de 46 a 795 metros de ancho, de 68 a 1.020 metros de largo. La masa del cometa antes de desintegrarse habría podido alcanzar 8,19 x 1015 .
Los científicos indican que la única clase de objetos en el sistema cósmico que pueden estar rodeados por una “bruma” son los comentas. La presencia de ella en este fenómeno estudiado indica que “el cometa de Bonilla” se había desintegrado poco antes de ser detectado, por lo que no todas las sustancias volátiles se habían evaporado.
En los 150 años que han pasado se han observado más de 40 casos de la desintegración de cometas. Otro de ellos que recientemente se destruyó en las proximidades de la Tierra, aunque en su caso lo hizo a millones de kilómetros, fue el comenta de Schwassmann-Wachmann (en la imagen), que se hizo pedazos en finales de 1990.