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Conmoción por el asesinato de la hermana del ex presidente de Colombia

El cuerpo de la mujer de 52 años fue hallado cerca de su hogar, donde había sido llevada por sujetos que mataron a uno de sus escoltas. El mandatario de Colombia ofreció unos US$421 mil para quien entregue información que permita identificar y capturar a los autores del crimen. Hasta esta madrugada César Gaviria no se había pronunciado al respecto.

Liliana Gaviria Trujillo, hermana del ex secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y ex Presidente de Colombia, César Gaviria, fue hallada muerta anoche en un Parque Industrial de la ciudad colombiana de Pereira, luego de que un grupo armado la secuestrara, y diera muerte a uno de sus escoltas, minutos antes cuando ingresaba a su hogar.
Tras el crimen de la mujer de 52 años, casada y con dos hijos, el Presidente de Colombia, Alvaro Uribe, ofreció una recompensa de 1.000 millones de pesos (US$421 mil) a quien entregue información que permita identificar y capturar a los responsables del asesinato.
El mandatario justificó su decisión, señalando que "un país que está regido por una Constitución que proclama un Estado Social de Derecho (...) en principio no debería ofrecer este tipo de recompensa. Pero un país que tiene que derrotar esta criminalidad, tiene que apelar a todas las armas lícitas, a todos los instrumentos constitucionales y legales lícitos para poder derrotar esta criminalidad". Uribe agregó que "el gobierno va a hacer todos los esfuerzos para que este crimen no quede en la impunidad".
La mujer era la tercera de cuatro hermanos, manejaba los negocios de la familia y se desempeñaba como gerente de una empresa de transporte de la ciudad de Pereira, capital del departamento de Risaralda, ubicada a 180 kilómetros al oeste de Bogotá.
Según las primeras informaciones de la policía, la mujer fue interceptada por un grupo de entre cuatro y ocho hombres armados, quienes luego de dar muerte al escolta, golpearon a Liliana Gaviria y huyeron en su automóvil, el cual dejaron abandonado a 50 metros de la entrada del condominio residencial en donde vivía, en el sector de La Badea, municipio de Dosquebradas.
Según testigos, mientras escapaban, los plagiadores se enfrentaron a tiros con efectivos policiales que hirieron a dos secuestradores y quienes habrían sido capturados, información que no fue confirmada por la policía.
El alcalde de Dosquebradas, Uberney Marín, confirmó que el cuerpo de la hermana del ex gobernante fue hallado junto a un vehículo Mazda de color rojo en el Parque Industrial del barrio Pedregales, cercano a su lugar de residencia.
Las autoridades investigan si el fallecimiento de Liliana Gaviria se produjo durante el intercambio de disparos entre los secuestradores y su escolta o si fue asesinada en el lugar donde fue encontrada.
Por su parte, Uribe señaló que a la ciudad de Pereira se trasladaron el director de la Policía Nacional, Jorge Daniel Castro, y el ministro de Defensa, Camilo Ospina. "Yo voy a estar en permanente coordinación con ellos, me voy a trasladar esta misma noche a Pereira o a primera hora de la mañana" precisó el funcionario.
Mientras, el ex mandatario César Gaviria, quien se encontraba en el norte del país realizando un acto del partido Liberal, hasta esta madrugada no se había pronunciado sobre el crimen de su hermana.
El Diario de Colombia publica hoy un editorial sobre el 'hecho atroz'. A continuación, U24 le acerca la nota: 
La mejor respuesta a esta acción de los violentos y el mejor homenaje a una familia que ha sido adalid de la democracia y ha sufrido en carne propia el implacable rigor de sus enemigos, es salir a votar dentro de un mes por cualquiera de los candidatos.
El macabro asesinato en condiciones no muy claras, por lo menos al momento de escribir estas líneas, y que cobraron también la vida de uno de sus escoltas, de la doctora Liliana Gaviria Trujillo, hermana del ex presidente César Gaviria, es ante todo un hecho atroz que exige el repudio no solo de todos los pereiranos, sino del país en general, pero también es la notificación de hasta dónde son capaces de llegar los enemigos de la democracia y de la tranquilidad ciudadana.
La doctora Liliana era integrante de una esclarecida familia cuya cabeza es el ex presidente y jefe del Partido Liberal, César Gaviria, y por tanto una víctima propicia para los protervos intereses de unas fuerzas que lo único que buscan es generar desconcierto y desequilibrar el orden institucional, no importa, como en este caso, lo que tengan que hacer.
De hecho ya hace diez años la familia Gaviria Trujillo había sido víctima de una situación parecida, cuando otro de sus integrantes, el doctor Juan Carlos, fue también secuestrado y mantenido en cautiverio, en las más penosas condiciones físicas, durante más de setenta días. Aquel episodio sólo se pudo solucionar cuando el Gobierno de entonces accedió a canjear la liberación de Gaviria por la libertad de los miembros del grupo "Jega", autores del secuestro, que estaban detenidos.
Nadie sabe que pretendían los autores de este doloroso hecho, que lastimosamente terminó en tragedia, pero es evidente que el secuestro de la doctora Liliana le hubiera generado al Gobierno una situación muy compleja, y hubiera dado motivo, como de todas maneras la hace, para cuestionar la efectividad de la Política de Seguridad Democrática de la administración Uribe.
Los grupos al margen de al ley han demostrado y así lo acaban de ratificar con este monstruoso asesinato, que no tienen límites ni barreras de ninguna naturaleza, cuando se trata de desprestigiar al Gobierno y de evitar que los colombianos apoyen masivamente al presidente Uribe el próximo 28 de mayo.
Por eso, la mejor respuesta a esta acción de los violentos y el mejor homenaje que se puede brindar a una familia que ha sido adalid de la democracia y ha sufrido, como pocas, en carne propia el implacable rigor de sus enemigos, es salir a votar dentro de un mes por cualquiera de los candidatos presidenciales.
 
 

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