ver más
POD 4 _336x280_violeta

El Américo Vespucio del placer femenino elaboró el 1er. mapa del nuevo mundo

El cerebro se activa de manera diferente según el área estimulada. El estímulo de la vagina, clítoris y cérvix activa tres sitios distintos del cerebro. No es lo mismo estimular el clítoris que la vagina. Y si hay alguien que puede opinar es Barry Komisaruk.
Américo Vespucio no descubrió América. Él fue un navegante que comprendió que Cristóbal Colón había descubierto un nuevo continente, y el cartógrafo Martín Waldseemüller, en su mapa de 1507, utilizó el nombre de "América" para bautizar el nuevo mundo, y no el de su descubridor, Cristóbal Colón
 
Barry Komisaruk no inventó el orgasmo pero ese neurocientífico estadounidense ha sido testigo de más de 200 orgasmos femeninos en vivo en su laboratorio, y es considerado el hombre que más sabe sobre el tema. Para muchos, él es el Vespucio del sexo.
 
El investigador analiza el cerebro de las mujeres cuando llegan al clímax para comprender los mecanismos que disparan este estado de entusiasmo, qué papel juegan las hormonas, los péptidos y las neuronas, y cómo se podrían provocar esas sensaciones de forma más intensa. 
 
"Quiero encontrar una manera de aumentar el placer en la vida de la gente", asegura.
 
A sus 68 años, Komisaruk trabaja en Rutgers, la Facultad de Medicina de la Universidad del Estado de Nueva Jersey y ha pasado gran parte de su vida dedicado a la estimulación vaginal, "profesionalmente hablando", bromea. 
 
Él selecciona a voluntarias que se autoestimulan en una máquina de resonancia magnética (fMRI, por sus siglas en inglés) para que él y su equipo puedan estudiar las áreas del cerebro que se activan en ese momento. 
 
Él asegura que cuando una mujer llega el climax, el sonido amplificado de las neuronas se asemeja al ruido que hacen los granos de maíz a punto de estallar en el microondas, convertido en pochoclo.
 
Pasar por una de las pruebas de Komisaruk supone para las mujeres voluntarias que donan su orgasmo a la ciencia a cambio de US$ 100 cada uno, entregar previamente una muestra de orina -para comprobar que la mujer no esté embarazada, ya que el feto podría ponerse en peligro durante el test- y ubicarse boca abajo en la máquina de resonancia magnética, una posición en la que la cabeza está más sujeta y es más fácil ver lo que ocurre en el cerebro durante el escaneo. 
 
Luego, el equipo de 5 científicos sigue lo ocurre desde los monitores.
 
De acuerdo a Journal of Sexual Medicine, editada por Irwin Goldstein, 11 mujeres sanas, mayores de edad y conocedoras del desafío, permitieron que Barry Komisaruk y su equipo, de la Universidad de Rutgers, en USA, 'observaran' sus caricias y masturbaciones en el laboratorio mediante el empleo de escáneres cerebrales (resonancia magnética). 
 
Komisaruk le dijo a la web del madrileño diario El Mundo: "Hemos demostrado, por primera vez, que la estimulación de la vagina, el cuello del útero y el clítoris activa tres sitios distintos y separados en la corteza sensorial. Las tres representaciones se agrupan en la misma región de la corteza sensorial, al igual que la estimulación de los genitales de los hombres activa zonas de esta área. Para nosotros lo que sí fue una sorpresa es que la autoestimulación del pezón activa no sólo la región de la corteza sensorial que esperábamos, sino que también activa las mismas zonas que la región genital, lo que explicaría por qué algunas mujeres pueden tener orgasmos a través del tocamiento del área mamaria".
 
Komisaruk aclara que "algunos expertos han afirmado que en la sexualidad femenina, la principal fuente de placer la proporciona el clítoris y que este goce es relativamente menor con la estimulación vaginal o del cuello uterino. Sin embargo, nuestros hallazgos muestran que existe una fuerte activación sensorial producida por la estimulación de estas dos últimas zonas. Esta es la base para un mejor entendimiento de cómo la manipulación genital se propaga de forma secuencial a través del cerebro a partir de la activación inicial de la corteza sensorial, para 'encender' al tiempo las regiones cerebrales que producen el orgasmo".
 
La corteza sensorial o sistema motosensorial procesa la información a partir de las células nerviosas vinculadas a diferentes partes del cuerpo.
 
Barry Komisaruk adelanta que su trabajo actual está centrado en "tratar de convertir una secuencia de imágenes funcionales de resonancia magnética del cerebro, tomadas cada 2 segundos, durante la autoestimulación genital y tratar de capturar lo que sucede, durante y después del orgasmo. Tenemos la intención de presentar los primeros en la Conferencia Anual de la Sociedad para la Neurociencia que se celebrará en Washington, en noviembre. También estamos analizando la actividad cerebral de las mujeres que pueden estimular el orgasmo únicamente con el pensamiento, sin ningún tipo de estimulación física, en comparación con aquéllas que aplican la estimulación genital. Y estamos analizando la respuesta sexual de las mujeres después de realizarse una histerectomía y, en el caso de los hombres, después de la prostatectomía".
 
Para la investigación, los investigadores desarrollaron ensayos de 5 minutos que constaban de 30 segundos de descanso, otros 30 de autoestimulación, repetidos 5 veces seguidas. La parte del estudio que hizo de grupo control consistió en solicitar a las participantes que se tocaran de forma rítmica el pulgar o un pie para establecer así puntos de referencia en la corteza sensorial.
 
Para 'mapear' el placer femenino, las participantes tuvieron que autoestimularse con la mano o con un vibrador cilíndrico, de 15 milímetros con movimientos rítmicos suaves o intensos en el clítoris, la pared anterior de la vagina, el cuello uterino o el pecho por separado, y al azar, en una secuencia de ensayos. Todas recibieron las instrucciones a través de unos auriculares que les permitieron estar en contacto continuo con los investigadores.
 
Durante el proceso de masturbación, se activaron hasta casi 30 áreas del cerebro, incluidas las que están relacionadas con el tacto, la memoria, la sensación de recompensa e, incluso, el dolor. Estos hallazgos pueden ayudar a reconocer que el orgasmo es un potente analgésico como se afirma desde hace algún tiempo.
 
El estudio de Komisaruk cuestiona la hipótesis defendida por algunos expertos que argumentan que las mujeres que obtienen placer de la estimulación vaginal "lo consiguen porque el clítoris está siendo estimulado indirectamente, pero nuestros resultados contradicen esto. Porque tal y como indica el estudio la vagina y el clítoris son fuentes directas de placer sexual, al igual que el cuello uterino, ya que estas zonas erógenas tienen sus propias terminaciones nerviosas que transportan las sensaciones a la corteza cerebral", explicó el investigador estadounidense.
 
Los hallazgos son especialmente importantes, según su autor para las "mujeres que tienen una disminución de la respuesta sensorial a la estimulación genital, tal vez como resultado del daño del nervio o por culpa de una histerectomía (extirpación del útero), dado que podrían intensificar su respuesta genital mediante la adición de la estimulación del pecho".
 
Parece resultar bastante curioso que la estimulación del pezón se acompañe de una respuesta cruzada también en áreas genitales. Esto significa que la estimulación del pezón podría producir una estimulación subrogada muy directa del área genital.
 
Queda por resolver si los orgasmos vaginales o clitoridianos tienen el mismo soporte cerebral o no. 

Más Leídas

Seguí Leyendo