Una de las explicaciones que suele darse ante este 'enigma' es que gran parte de las entradas son compradas para la reventa, una práctica lamentablemente cada vez más popular en nuestro país.
Otro punto que no puede ignorarse es el boca en boca: los que tuvimos el honor de presenciar el show de Waters en 2007 nos encargamos de gritar a los cuatro vientos lo im-pre-sio-nan-te que fue dicho espectáculo: sonido cuadrafónico, proyecciones psicodélicas en pantallas gigantes, muñecos gigantes, pirotecnia y otros elementos que, sumados a la exquisita interpretación de las canciones de Pink Floyd, esas canciones que te ponen piel de gallina, hicieron del recital un verdadero espectáculo audiovisual inolvidable. Es evidente que los que no fueron ni en 2002 ni en 2007, esta vez no se lo quieren perder... y los que ya fuimos, queremos repetirlo (aunque el costo de las entradas esta vez no sea tan accesible).
Por otra parte, el disco 'The Wall' es tal vez el más importante de la banda, que ha inspirado a la película emblemática de toda una época.
También hay que tener en cuenta el 'factor extranjero': muchos brasileros y chilenos vendrán a la Argentina para, además de pasear y conocer nuestro país, ver al ex Pink Floyd. El cambio los favorece. De hecho, ya existen varias agencias de turismo que ofrecen el paquete completo: turismo+Waters.
Aún así, pese a estas 'explicaciones', aún resulta enigmático que Roger Waters llene 8 River.