El objetivo, según los analistas, es lograr la clasificación del grado de inversión (investment grade) de las agencias calificadoras, que permitiría al país tener acceso al multimillonario mercado de los fondos de pensión internacionales.
En el caso argentino, según señaló el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, antes de dejar su cargo, la deuda con este organismo ronda los US$5.000 millones que dejaron de pagarse cuando se entró en default. Se trata, principalmente, de préstamos otorgados por países como Estados Unidos, Japón y Alemania.