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Dos prostitutas revelan sus intimidades en autobiografías y son record en ventas

Nalini Jameela en la India y Bruna Surfistinha en Brasil decidieron ventilar sus historias como trabajadoras sexuales y con la publicación de sus autobiografías se convirtieron rápidamente en populares autoras. Sus escritos conviven con las críticas de feministas y conservadores pero son record en ventas. En los diarios hay desde consejos hasta detalles de jugadas relaciones sexuales. Mientras Jameela se dedica a reivindicar la prostitución como un trabajo que eligió Surfistinha se anima a relatar una orgía en la que ella sola enfrentó a ocho hombres.

Con su pelo largo, negro, ondulado y mal recogido, Nalini Jameela, de 50 años, luce como cualquiera otra ama de casa de la India.

Pero esta madre atractiva y sin educación alguna es una exitosa autora y prostituta, cuyas francas opiniones acerca del trabajo sexual como una elección han provocado una polémica en India, informa Reuters.

Por su parte Bruna Surfistinha, seudónimo de Raquel Pacheco, es una morena brasileña de 21 años de curvas generosas que trabajó durante casi tres años como prostituta.

"Autobiografía de una trabajadora del sexo" y "El dulce veneno del escorpión" son sus autobiografías que quebraron las ventas en sus países de origen.

La "Autobiografía..." Jameela debía dictarla una activista social debido a su analfabetismo y desde su publicación ha enojado a feministas, quienes dicen que glorifica el trabajo sexual, y a conservadores, quienes piensan que las prostitutas deben estar en silencio.

"He escrito este libro para las otras trabajadoras del sexo. Quería hablar del tema para que nos libremos del estigma", contó Jameela, por medio de un traductor desde Kerala, su estado natal.

"La gente piensa que somos malas porque tenemos sexo a cambio de dinero. Nadie entiende nuestro dolor", agregó.

Jameela empezó a prostituirse a la fuerza hace 25 años cuando su primer marido murió, dejándola sola con un hijo. El trabajo sexual pagaba más de lo que ella ganaba en una fábrica. Les cobra a sus clientes entre 500 y mil rupias, unos 11 a 22 dólares por visita.

Jameela estima que ha mantenido relaciones sexuales con más de mil hombres desde entonces y siente que su trabajo es un servicio social importante.

"Si no hubiese trabajo sexual, todo conduciría a una situación comparable con una olla a presión con la traba puesta. La verdad es que las trabajadoras del sexo están brindando un gran servicio", dice en su libro en el idioma sureño Malayalam. Y esa es una postura que enoja a las feministas.

"La prostitución es considerada trabajo" en el libro, dice K. Ajitha, presidenta de Anweshi, un grupo de mujeres de Kerala. "No lo acepto. Las mujeres que se prostituyen sólo tienen el derecho de vender sus cuerpos, no tienen el derecho de elegir".

Escrito junto a I. Gopinath, una activista quien trabaja con prostitutas, el libro ha vendido más de 10 mil copias en menos de seis meses en un mercado en donde 5 mil ejemplares al año ya califican como best seller.
En India, las manifestaciones públicas de afecto están mal vistas y hablar de sexo en público es todavía un tabú.

Jameela pretende continuar con su trabajo en tanto se mantenga saludable, diciendo que ella ha tenido más libertad como prostituta que la que ha tenido como esposa. "En retrospectiva, encuentro la vida como trabajadora del sexo más placentera. Como esposa una tiene que escuchar, siempre ser dominada por alguien", dice Jameela.

"Me gusta ser una trabajadora del sexo. Unas se convierten en abogadas. Fue mi elección convertirme en prostituta", agrega.

Por su parte el libro de Surfistinha es un diario con picantes revelaciones y consejos que en apenas dos semanas su primera edición de 10 mil ejemplares y está tercero en la lista de libros de no ficción más vendidos del semanario Veja.

En las 172 páginas del libro, publicado por la editorial Panda Books, la autora señala que en materia sexual ya pasó por todas las experiencias posibles y cuenta con todo detalle algunas de sus relaciones con hombres, mujeres y parejas e, incluso, relata una orgía en la que ella sola enfrentó a ocho hombres.

"Hoy puedo decir que ninguna fantasía me asusta pues ya hice y vi de todo. Algunas fueron un tanto extrañas, confieso", señala en su libro Bruna, una jovencita de clase media que antes de cumplir 18 años se fue de la casa paterna con la idea de ganar dinero rápido.

Fue así como fue a parar al mundo de la prostitución, actividad que ejerció en un barrio acomodado de Sao Paulo hasta el pasado 26 de octubre, cuando decidió abandonar el llamado oficio más viejo del mundo y dedicarse a su pareja, un empresario de 30 años, divorciado, que fue cliente suyo.

"Cuando se me metió en la cabeza que la opción más fácil que tenía para sostenerme cuando saliera de la casa de mis padres sería hacer servicios sexuales, pensé: ‘Ya que voy a ser prostituta, no quiero ser una cualquiera’", escribió Bruna en el blog que creó en internet para mantenerse en contacto con sus lectores y que, diariamente, recibe cerca de 15 mil visitas.

Según Bruna, en los casi tres años en que se dedicó a la prostitución, hizo más de mil servicios y agrega que aunque "en teoría puede parecer poco", en la práctica es otra cosa.

"Coitos enloquecedores, orgías, muchos hombres y mujeres diferentes por día, noches casi sin fin. Lo que puede ser excitante para muchas chicas en la efervescencia de los 20 años, para mí es rutina", escribe.

Con los recuerdos de muchas de esas experiencias y la ayuda de un periodista, Bruna armó el libro, en el que mantiene en el anonimato a sus clientes y, además, da consejos a las mujeres sobre cómo comportarse en la intimidad para que su hombre no se vuelva un cliente de prostitutas.

Esas recomendaciones deben ser la causa por la cual el 80% de quienes compran El dulce veneno del escorpión son mujeres de entre 13 y 35 años, según una consulta informal que su editor hizo en las librerías.

Debido al éxito de ventas y al desparpajo con el que habla de sus experiencias, Bruna se ha convertido, además, en una invitada constante en los programas televisivos, y una revista masculina brasileña que cada año selecciona a las cien mujeres más sexy del mundo la incluyó en su lista.

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