Aguiar escribió: "(...) para cualquier observador bien intencionado de las cuestiones judiciales y políticas resulta evidente que lo que hizo El País no fue otra cosa que una interesadísima estafa procesal, unida a un delito grave y continuado de calumnias, puesto todo ello al servicio de un golpe de mano urdido por la dirección misma del Partido Socialista: nada menos que para acabar con su propio candidato a la Presidencia del Gobierno, desde un grupo mediático, Prisa, que, por otra parte, no ha dudado nunca en presentarse a sí mismo como adalid y baluarte de la profesionalidad y del rigor informativo".
Aguiar se queja de que tras conocerse la sentencia del Consejo de la Información de Cataluña, sobre las falsas informaciones publicadas sobre su persona en El País, "ni un solo medio de comunicación dedicó ni una sola línea a una resolución que, fundada en la evidencia de la documentación que les había aportado, aparecía como una certificación objetiva realizada por un órgano de competencia e imparcialidad incuestionables en donde se estaba diciendo a la pata llana que El País había presentado como hechos contrastados lo que, básicamente, no era otra cosa que falsedades interesadas y carentes de fundamento alguno. Y lo que es todavía peor: que se habían negado a rectificar sus propias informaciones, incluso cuando tuvieron conocimiento expreso de que eran falsas. Además de haber convertido el principio de presunción de inocencia en una convicción tan temeraria como interesada de culpabilidad".
Por lo que se aprecia leyendo estas reflexiones de Aguiar, que desde El País publicaran como ciertas esta serie de acusaciones contra él mismo, no fue un error sino una estrategia destinada a acabar en 1999 con el vencedor de las únicas elecciones primarias celebradas en la historia del PSOE y actual presidente del Parlamento Europeo, Josep Borrell, un adversario de José Luis Rodríguez Zapatero.
Aguiar denuncia que "Ellos -en El País-, ahora, prácticamente continúan en lo mismo. Parafraseando a Séneca, me atrevería a decir que para dedicarse a esas cosas hace falta haber disfrutado mucho del placer del odio para no tener problema alguno con que, cada día, lo grotesco se presente -porque conviene- como si de lo más sublime se tratase. Y al revés".
Grupo Prisa no dio respuesta alguna.