* Algunas conclusiones
A modo de ejemplo una de las medidas citadas para atajar el problema fue la campaña iniciada por ONG de USA para reemplazar el método tradicional de cocinar con leña y otros combustibles sólidos en las aldeas guatemaltecas, una práctica que se remonta a más de 500 años y cuya erradicación implica un cambio cultural.
Es que la utilización de leña no sólo contribuye a la deforestación de los bosques, sino que produce intoxicación con monóxido de carbono, una de las principales causas de muerte entre los niños menores de 5 años en ese país.
También se detalló que la falta de agua potable, los desastres naturales, o la contaminación con productos químicos siguen siendo epidemias que atacan en América Latina.
También la presentación de estudios médicos sobre intoxicaciones en el hogar, con plomo y plaguicidas en la población infantil, dejan en claro que la prevención "constituye una herramienta fundamental para atenuar su incidencia".
Los expertos se refirieron especialmente al creciente número de afecciones pediátricas y problemas de desarrollo vinculadas a contaminantes en el agua, aire, suelo y alimentos, además de al tráfico, al ruido, o las radiaciones. Normalmente se trata de afecciones provocadas por contaminantes como el plomo, en parte eliminado por los combustibles, el azufre, presente en baterías de automóviles y residuos industriales, el mercurio, emitido por plantas de cloro y la minería artesanal.
El manifiesto impulsado estos días en Buenos Aires, es una continuación de los acuerdos alcanzados con la Declaración de Bangkok (Tailandia) de 2002, donde se realizó la I Cumbre Internacional. Ese documento alienta acciones para promover ambientes sanos. Entre las principales afecciones ligadas a la contaminación del Medio Ambiente que recoge la Declaración se incluye el asma, infecciones respiratorias, enfermedades diarreicas, intoxicaciones, dengue y paludismo, entre otras.