Honorio Carlos, el pájaro negro de la Side y una historia terrible
I. Corte Suprema de Justicia

I. Corte Suprema de Justicia
Enrique Rodríguez Larreta Piera, perodista uruguayo sobreviviente de la base de Operaciones Tácticas 18, de la Secretaría de Inteligencia argentina, lo dijo hace varios años, a Andrés D’Alessio, quien le tomaba testimonio: "En torno al campo de concentración Automotores Orletti, en el barrio de Floresta, hubo un botín de guerra millonario. En la base había dos bandas: el argentino Aníbal Gordon, y la OCOA (Organización Coordinadora de Operaciones Antisubversivas), que dependía del Ejército uruguayo. Ambas estaban vinculadas a servicios de inteligencia pero tenían cierto nivel de autonomía. El botín eran el dinero y los niños. Así como entraban a una casa y se llevaban todo, estas bandas habrían retenido importantes sumas de dinero que tenían Montoneros, ERP, el Partido para la Victoria del Pueblo (PVP) y el MIR chileno".
Hay testigos recientes en Uruguay acerca del traslado permanente de dinero en valijas y maletines. El secuestro extorsivo fue también un ingreso permanente del personal asignado a ese centro de detención e interrogatorio.
Por ejemplo, "El dinero del secuestro de Hart, un empresario lanero argentino nunca volvió a la familia Hart o al Estado argentino o uruguayo. Es posible que ese dinero ‘trasladado’ haya sido además la razón de una pelea que hubo entre militares uruguayos y argentinos en noviembre de 1976". Poco después, la OT 18 fue cerrada.
Pero, además, no se puede dejar de vincular la trama del dinero con el tráfico de bebés. "María Claudia era parte del botín. Ella cae con su esposo, Marcelo Gelman, en agosto de 1976. A él y al resto del grupo los matan y los desaparecen hundiéndolos con toneles de hierro en el Delta del Tigre. ¿Por qué a ella no? Porque esperaba un bebé y su vientre estaba adjudicado", es el relato de Rodríguez Larreta acerca de lo ocurrido con María Claudia García Iruretagoyena de Gelman, quien tenía 19 años.
Este enfoque de los centros de detención y de los botines de guerra debe tenerlo muy en cuenta la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ahora que deberá abordar la cuestión de la identidad de los herederos del Grupo Clarín, Marcela y Felipe Noble Herrera, más allá de lo que opine el suspendido ministro de la Corte, Antonio Boggiano, cuya permanencia en la Corte defiende a rajatablas Grupo Clarín.
En cuanto al botín monetario perseguido por el personal en servicio, cabe recordar una fotografía tomada en la planta alta del predio ubicado junto a las vías del tren, en los talleres de ‘Automotores Orletti’, que fue publicada en el diario español ‘Cambio 16’, de España durante el año 1977: fue tomada porque las bandas con control del lugar citaban, a veces, a familiares o amigos de los secuestrados, y negociaban el pago de un rescate por la libertad.
Las Fuerzas Armadas han pagado muy caro no diferenciar entre la acción militar o de seguridad específica, y la delincuencia común que ocurrió en esos años. Equivocadamente, los militares defendieron, en forma cerrada, todo lo ocurrido, cuando debieron condenar la delincuencia común y solamente defender sus acciones militares. Semejante error estratégico los condenó ante la opinión pública local e internacional.
Un caso muy interesante acerca de qué ocurría en ‘Automotores Orletti’ lo relató el mencionado Rodríguez Larreta: "(...) León Duarte fue la persona con quien más se ensañaron, sobre el caso de León Duarte, un día está tirado que casi no podía hablar, yo estoy tirado al lado de él, cuando uno tiene venda en los ojos uno, tirándose hacia atrás, ve algo por abajo y veo a una persona que está arrodillada junto a León Duarte, que le está diciendo que él no es un hombre, como Gerardo Gatti, que él va a decir dónde están los palos verdes, a todo eso le contesta Duarte que él no sabe nada, una voz muy entrecortada; a esa persona yo después la conozco en el Uruguay, yo no sabía quién era, después estoy también con él a cara descubierta, es el mayor Manuel Cordero de las fuerzas militares uruguayas (...)".
Cordero, por ejemplo, era de los oficiales uruguayos que ejercieron la delincuencia común en ‘Automotores Orletti’, ¿por qué sus superiores lo apañaron? Probablemente por lo mismo que la Secretaría de Inteligencia intentó cobijar una y otra vez a los integrantes del grupo operativo vinculado a Aníbal Gordón: porque había una ‘patente de corso’ adjudicada a los ejecutores de aquellas tareas.
Enrique Rodríguez Larreta afirmó ser interrogado en ‘Automotores Orletti’ por un tal ‘Jovato’ o ‘Joya’ (Aníbal Gordón), quien le preguntó si Rodríguez Larreta era con s o con z, y cuando le respondió con z, recibió esta explicación: "Tenés suerte, porque si no te iba a ir mucho peor, acá".
Según Rodríguez Larreta, en ese lugar todos eran objeto de torturas: "(...) venían los guardias, llevaban a través de una escalera a la parte superior a las personas que estaban conmigo, se escuchaban los gritos y luego eran bajadas en condiciones muy lamentables".
Su relato incluye lo siguiente: "La tortura que se ensayó conmigo fue colgarlo a uno con las manos atrás, mojar y poner sal gruesa en el piso y luego pasarle corriente eléctrica, yo cuando veo que voy a ser objeto de ese trato siento indignación, y me dirijo a la persona que estaba presente ahí, un uruguayo cuyo nombre sé después, no lo sabía en ese momento, cuando estuvimos en el Uruguay lo vi cara a cara y era él, el mayor José ‘Nino’ Gavasso, y cuando yo reclamo por mis derechos él me dice, ‘Viejo de mierda, ¿vos qué te creés?, aquí ha habido gente más importante que vos y esa gente está tocando el arpa con San Pedro’. (...)"
II. El vuelo del Pájaro
El 24 de junio pasado, una mujer denunció que su caja de seguridad de la casa matriz del Banco de la Nación Argentina había sido desvalijada. A partir de allí se detectaron otras cajas en la misma situación. En total, nueve.
El caso recayó en el juez federal Norberto Oyarbide. Los videotapes de seguridad del banco permitieron identificar a los dos ladrones y abrieron sospechas sobre varios empleados bancarios y de seguridad.
Uno de los hombres que aparece violentando las cajas fue identificado como José María Aguilera, y fue detenido poco más de un mes después de que se descubriera el robo. Lo encontraron en General Rodríguez, Provincia de Buenos Aires, cuando se mudaba a su casa nueva. El juez lo embargó por $ 1,5 millón. Durante la detención aseguran que intentó sobornar a los policías con $ 70.000.
Luego, las pericias identificaron a Honorio Carlos Martínez Ruiz como el otro intruso a las cámaras de seguridad del Nación. El Juzgado Federal Nº 5 informó que Martínez Ruiz usa documentos falsos a nombre de Raúl Alfredo Revaneira.
Finalmente, el pasado domingo 5 de agosto, Matínez Ruiz fue capturado en El Bolsón por la Interpol. Se hacía pasar por turista y fue detenido cuando iba a comprar el diario.
Según los inquilinos de las cajas, les faltan joyas y dinero equivalentes a no menos de US$ 300.000, € 40.000 y más de $ 125.000. Parte del dinero fue recuperado.
Martínez Ruiz responde al apodo de ‘el Pájaro’ y fue agente de la Secretaría de Inteligencia, e integrante de la banda de Aníbal Gordon, capturado en 1977 por fuerzas policiales cuando intentaba cobrar el rescate de un secuestro extorsivo.
No está claro cuándo un personal de la Side deja de estar vinculado realmente a la entidad, o pierde su protección. Hoy día la Dirección de Operaciones es dirigida por Antonio Stiusso o ‘Jaime Stile’, acusado por el ex ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, Gustavo Béliz, por diversas irregularidades operativas.
Durante los ’90, a esa área de la Side estuvo ligado, por ejemplo, Luis Campos, detenido junto a Máximo Nicoletti tras el robo a un camión blindado en la localidad de General Rodríguez.
El juez federal Norberto Oyarbide confirmó que Martínez Ruiz fue agente de la Secretaría de Inteligencia "en la década del ‘70", pero ¿fue solamente hasta los ’70?
Esta cuestión provoca muchos interrogantes, porque la experiencia ocurrida desde entonces demuestra algo diferente.
III. Acíndar, junto al río Paraná
Gordon y su gente había secuestrado a Pedro León Zavalía, titular de la financiera Río Paraná, ubicada en Sarmiento 330 de la Ciudad de Buenos Aires. Es interesante considerar que Río Paraná se vinculaba al grupo siderúrgico Acíndar, que obtenía grandes dividendos de la operación bursátil con las acciones de la empresa, cotizante en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.
En 1942, un grupo de empresarios encabezados por los ingenieros Arturo Acevedo y José María Aragón fundaron Acindar e iniciaron la construcción de su primera planta en la zona Sur de la ciudad de Rosario
Acevedo recorrió la zona ribereña del río Paraná, en el límite de las provincias de Santa Fe y Buenos Aires, y por las mismas razones que el Estado nacional había decidido la instalación de Somisa algunos kilómetros al sur de San Nicolás, él decidió la de Acindar unos kilómetros al norte:
> un muelle barato de construir, con fácil acceso por la ruta nacional 9 y por el ramal ferroviario (al que se conecta directamente con un sistema ferroviario propio, locomotoras y vagones especiales incluidos), y
> mano de obra barata por el éxodo de los obreros rurales y de campesinos sin tierra del sur santafesino, de Entre Ríos y de las provincias del Norte.
José Alfredo Martínez de Hoz, quien era ministro de Economía en 1977, había sido presidente de Acindar hasta el 23 de marzo de 1976. Su mujer era una de las herederas de la familia Acevedo.
Desde 1973, integrantes de la división policial de la guardia rural Los Pumas, estaban en Villa Constitución. El general Alejandro Agustín Lanusse había llamado al cordón industrial que iba de San Nicolás hasta Puerto General San Martín como "el cinturón rojo del Paraná".
El 25 de noviembre de 1974, la Lista Marrón, con Alberto Piccinini a la cabeza, ganó las elecciones en la Unión Obrera Metalúrgica de Villa Constitución por casi el 70% de los votos.
En la madrugada del 20 de marzo de 1975 una columna de un kilómetro y medio de automóviles y camiones invadió Villa Constitución.
En 1983, el ex comisario de la Policía Federal, Rodolfo Peregrino Fernández, confesó que Acindar le pagó US$ 100 a cada persona que integró aquella operación, dirigida por el comisario Antonio Fiscchietti, alias ‘el Padrino’ o ‘Don Chicho’.
Fiscchietti había sido reclutado para la AAA (Alianza Anticomunista Argentina), cuando él era delegado de la Policía Federal Argentina en la provincia de Tucumán.
Peregrino Fernández explicó: "(...) los empresarios de las industrias metalúrgicas instaladas allí, en forma destacada Arturo Acevedo, establecieron una estrecha vinculación con las fuerzas policiales mediante pagos extraordinarios en dinero. Acindar pagaba a todo el personal policial, jefes, suboficiales y tropa, un plus extra en dinero, suplementario al plus que percibían del Estado esos efectivos. El pago estaba a cargo del jefe del personal, Pedro Aznárez, y del jefe de Relaciones Laborales, Roberto Pellegrini".
En marzo de 1975, el ministro del Interior, Alberto Rocamora, ordenó la intervención de la Unión Obrera Metalúrgica de San Nicolás.
"El 20 de marzo de 1975 yo pude ver, a las 7:30 de la mañana, los coches que venían de San Nicolás y también de Rosario. Me consta porque pude contarlos; en total eran 105 vehículos. En su interior, entre cuatro o cinco individuos (...)", recordó el repartidor de sodas Pedro Alfaro, el 7 de febrero de 1984. A partir de entonces hubieron 300 detenciones y 20 desaparecidos. Haydé Adela Suplo de Tonso, madre de Carlos Antonio Tonso, dijo que en diciembre de 1975, integrantes de esa tropa casi informal ingresaron a su casa y le robaron una campera, dinero, un anillo de oro, una cadenita de su hijo y el carnet de identificación de obrero de Acindar.
A las 5:00 del 8 de enero de 1976, volvieron. Le hicieron un interrogatorio y se llevaron a Carlos. Juan Alberto, hermano de Carlos, lo fue a buscar a la Jefatura policial de Villa Constitución.
"No está acá", le respondieron.
En el camino de La Blanqueada, que conduce a la localidad de Theobald, Juan Alberto vio tres cuerpos tirados al costado de la ruta. Uno de ellos era el de Carlos, que estaba con la cabeza destrozada y con varios impactos de bala y distintas quemaduras en los brazos. Los otros dos asesinados eran Pedro Antonio Reche y Jorge Andino.
Cuando le mostraron la revista ‘Gente’, del 16 de febrero de 1984, Haydé reconoció dos fotografías como las de personas que intervinieron en el secuestro de su hijo. Eran Aníbal Gordon y su hijo, Marcelo Gordon. Aníbal actuaba como jefe, y Marcelo era quien llevaba un birrete color amarillo con visera marrón.
¿Dónde se encuentra hoy día Marcelo Gordón? ¿A qué se dedica?
Lo cierto es que dos años después de participar en la represión en Acíndar, la banda secuestró a un financista vinculado a Acíndar, y siendo personal ‘de inteligencia’ no fue una casualidad.
IV. ‘Orgánicos’
Enrique Carranza fue otro financista secuestrado en 1977, y la banda de Gordon lo tuvo en la base de la Operación Táctica 18, conocida como ‘Automotores Orletti’, en Venancio Flores y Emilio Lamarca, el barrio de Floresta.
Operaciones Tácticas 18 comenzó con un local en la calle Bacacay 3524 y luego se amplió a un local que funcionó en los talleres de ‘Automotores Orletti’, en la calle Venancio Flores 2519. Así, la OT 18 terminó teniendo dos bases: en la calle Bacacay y Venancio Flores (‘Automotores Orletti’), y otra en la esquina de las calles Chiclana y Pomar.
El general Otto Paladino fue designado jefe de la Side a finales de 1975, antes del golpe militar del 24 de marzo de 1976, a pedido del entonces jefe del Ejército, Jorge Rafael Videla.
Paladino convocó a Aníbal Gordon y a su lugarteniente Eduardo Ruffo y les dijo, según versiones: "Ustedes dejan de hacer lo de la Triple A, porque dentro de poco lo vamos a hacer nosotros, ahora van a tener una misión especial".
La nueva misión fue alquilar un lugar para llevar a todos los extranjeros secuestrados por supuestas vinculaciones con organizaciones terroristas locales o vecinas, e interrogarlos. Así se llegó a ‘Automotores Orletti’, local alquilado por el agente de la Side, Eduardo Alfredo Ruffo, ; alias ‘el Sapo’, años más tarde condenado por la apropiación ilegal de hijos de detenidos desaparecidos.
Según el relato de un sobreviviente, el lugar podía identificarse por "el ferrocarril, que pasaba por el frente, lo sentíamos pasar casi por encima nuestro, se sentían siempre los recreos de niños, una escuela, que justo hay en la parte de atrás de Orletti".
En el grupo de Gordón también estaban Osvaldo Forese, ‘el Paqui’; Miguel Ángel Furci, y Horacio Andrés Ríos.
De aquella banda participaban César Alejandro Enciso, mano derecha y yerno del general Otto Paladino-; el médico Roberto Rico, hermano de Aldo Rico; Marta Susana García Tezanos Pinto; César Estanislao Albarracín; los hermanos Escudero, y ‘el Pájaro’ Martínez Ruiz, entre otros
Miguel Ángel Furci, alias ‘Marcelo Fillol’, ingresó a la Side en 1971. De su paso por la inteligencia no hay rastros hasta 1976 cuando lo asignaron al grupo de Aníbal Gordon.
Furci secuestró y adoptó en forma ilegal a quien llamó Daniela Romina Furci, en verdad Mariana Zaffaroni Islas, hija de dos detenidos desaparecidos uruguayos que habían pasado por el centro clandestino. Furci viajó a España en 1985 con pasaportes falsos y tomó contacto con Raúl Guglielminetti, quien más tarde tuvo sus propios problemas en España, pese a contar con protección de los servicios de inteligencia de ese país. Entonces Furci volvió a emigrar, hacia Paraguay, donde también tenía vínculos que lo protegieron. Allí vivió bajo la identidad de ‘Marcelo Altemir’.
En cuanto al ex cambista Carranza, hoy día intenta un resarcimiento vía judicial por los bienes que le quitó el Banco Central, mientras él estuvo secuestrado y luego detenido.
Carranza logró una condena de Raúl Guglielminetti por uno de los secuestros que sufrió, y se encuentra convencido de que en el Banco Central había uno o más funcionarios que ‘marcaban’ las posibles víctimas a esos grupos de delincuentes que tenían credenciales del Estado para sus fechorías.
En su búsqueda de Justicia, Carranza fue quien logró que el general Martín Balsa liberase un sumario militar instruido por orden del general Arturo Gumersindo Centeno, comandante de la IV Brigada de Infantería Aerotransportada con asiento en Córdoba (Letra: 4I7, Nro: 0035, Cde: 1; carpeta 10720, expediente 80739, del Archivo Judicial del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas), por el secuestro de Zavalía.
Carranza reveló la existencia del expediente a Guillermo Patricio Kelly, quien le entregó una copia a Juan Gelman, el periodista y poeta que estuvo vinculado a Montoneros en los ’70, cuya nuera, uruguaya, fue prisionera del O.T. 18 cuando estaba embarazada.
En el esquema de la Secretaría de Inteligencia por entonces también aparecían el mayor Alberto Calmon, y el teniente coronel Juan Ramón Nieto Moreno, jefe de Contrainteligencia de la SIDE.
Nieto Moreno señaló al oficial sumariante, por el secuestro de Zavalía, que él conoció a Aníbal Gordon como ‘Silva’, aproximadamente en marzo de 1976, cuando el entonces secretario de Inteligencia de Estado, Otto Carlos Paladino, le ordenó crear una base operativa que se denominó O.T. 18, la cual dependía del departamento Operaciones Tácticas I, comandado por el vicecomodoro Guillamondegui, a su vez dependiente de la Dirección III de la Side, a órdenes del coronel Carlos A. Michel.
Según Nieto Moreno, más tarde se enteró que ‘Silva’ era Gordon, el ejecutor de los blancos operacionales, pero también jefe de un grupo ‘no orgánico’ que, junto a personal ‘orgánico’ integró la base O.T. 18 y, a la vez, efectuaba funciones de escolta y custodia personal de Paladino.
El personal ‘orgánico’ fueron, hasta que se desactivó la base O.T. 18, los agentes Eduardo Rufo y Juan Rodríguez, encargados dependientes del vicecomodoro Guillanmondegui, y posteriormente de los entonces capitanes Calmon y Cabanillas y, por cadena de comando, del Jefe del Departamento Operaciones Tácticas I, teniente coronel Visuara.
Moreno dijo desconocer la actividad desarrollada por Aníbal Gordon y su grupo en la ciudad de Córdoba.
En cuanto al mayor Alberto Calmon dijo que conoció a Gordón como ‘Coronel Silva’ o ‘Aníbal’, sin integrarse el resto del personal estable de la Side y, desconociendo por completo sus actividades particulares.
Moreno dijo que ‘Silva’ tenía una base en la calle Bacacay, y que esa base fue trasladada a Venancio Flores.
Entonces, la banda de Gordon también dependía del entonces capitán Eduardo Rodolfo Cabanillas, del coronel (R) Rubén Víctor Visuara (alias ‘Del Viso’), y del general Otto Paladino. También del coronel Michel, sospechado de participar en el secuestro y asesinato del empresario Osvaldo Sivak.
En la OT 18 también había oficiales de las fuerzas de seguridad y armadas uruguayas y chilenas que estaban ‘en comisión’ en la Side por la ‘Operación Cóndor’, de coordinación de actividades antiguerrilleras; y personal civil ‘orgánico’ (de planta) e ‘inorgánico’ (contratado temporariamente). La mayoría no identificado, que respondía a alias diversos.
El teniente coronel (R) José Nino Gavazzo Pereira, fue jefe operativo del personal militar uruguayo.
El mayor José Ricardo Arab Fernández. (alias: ‘el Turco’, o ‘305’, o ‘la Bruja’), participó de ‘Automotores Orletti’. El 9 de febrero de 1978 fue dado de baja y degradado, por "degenerado".
V. Las Carolinas
Escobar y Pomponi, en ese momento custodios de los generales Otto Paladino y Carlos E. Ladilaw, transportaron a Zavalía a una casa operativa de la Side en Chiclana y Pomar conocida como OT18. De allí el grupo lo llevó a Córdoba en cuatro automóviles. En un Falcon verde iban Gordon, la victima y la agente de la Side, Marta Susana Tezanos Pinto.
El mayor Alberto Juan Hubert fue sumariado por ‘Participación criminal en el delito de extorsión y Encubrimiento’, en el secuestro de Pedro León Zavalía, trasladado a Córdoba y por el que se exigió el pago de US$ 1 millón por su rescate.
El mayor Hubert, jefe de operaciones del Grupo de Artillería Aerotransportada 4, del III Cuerpo de Ejército, a las órdenes de Luciano Benjamín Menéndez, había conocido a Gordon durante una cena en ‘Los Años Locos’, en la Costanera Norte, de la Ciudad de Buenos Aires, en diciembre de 1976, durante una despedida de los que participaron de la OT 18.
Hubert le consiguió a Gordón, en alquiler, la casa del barrio cerrado Las Carolinas (en Huerta Grande, a los fondos del predio donde se encontraba asentada la IV Brigada de Infantería Aerotransportada), en la ciudad de Córdoba. Allí mantuvieron cautivo a Zavalía, a quien ellos apodaban ‘Perico’, custodiado por cinco hombres de la banda, todos con credenciales de la Side.
El juez de instrucción, teniente coronel Angel Renée Médici, indicó en el sumario elevado en junio de 1978, foja 333, que: "A partir del 15 Jun 77 (fecha del traslado a Córdoba del secuestrado) se advierte un movimiento continuo en la casa de Barrio Las Carolinas, que un ir y venir de personas eran constantes, las reuniones de personas se hicieron frecuentes; en una oportunidad invitaron al personal de GA Aerot 4 a un almuerzo, en otra circunstancia fueron invitados a cenar en compañía de sus Esposas, se advertía la presencia de mujeres y chicos, especialmente los días sábados y domingos; que ninguna actividad de la casa hacía presumir la existencia de un ilícito (...)".
El operativo fracasó porque el abogado de Zavalía era amigo del general Ramón Camps, jefe de la Policía Bonaerense, quien se interesó personalmente en el hecho. Camps ordenó una operación de inteligencia, con escuchas telefónicas y logró conocer que varios de los llamados efectuados a los familiares de Zavalía era realizados desde la IV Brigada Aerotransportada.
El pago del rescate se convino en la localidad de General Pacheco, frente al predio de la Ford Motor Argentina.
Cuando Gordon llegaba, con siete vehículos y 19 hombres, él advirtió que la policía los tenía cercados.
Con rapidez dio orden de retirada pero Martínez Ruiz y dos acompañantes fueron detenidos. Así, el 22 de julio de 1977, ‘el Pájaro’ Martínez Ruiz, Rubén Escobar y su hermano Enrique Escobar, iban a bordo de un Ford Taunus rojo por la Panamericana, cuando irrumpió la Brigada de Investigaciones de San Martín, y lo detuvo junto a su hermano Enrique.
El coronel Roberto Roualdes, de la Side, debió proporcionar la verdadera identidad de algunos de sus hombres involucrados.
El teniente coronel Oscar Vicente Di Clemente fue quien tomó declaración a Martínez Ruiz en 1979.
Frustrado el pago del rescate, se temió por la vida de Zavalía. Una brigada se desplazó hasta el lugar donde permanecía secuestrado, su jefe constató que estaba con vida, habló con quienes custodiaban el lugar, pero no está claro que haya sido quien lo liberó.
Según Horacio Salvador Paino, un suboficial del Ejército que llegó a teniente 1º, se integró en junio de 1973, en el Ministerio de Bienestar Social. Su primer contacto fue Jorge Conti, asesor de José López Rega y conocido por sus apariciones en los noticieros de Canal 11.
En el organigrama básico estuvieron Carlos Villone, secretario privado de López Rega; el subcomisario Ramón Morales, jefe de la custodia, el coronel Jorge Osinde y Rubén Hector Escobar. Cada grupo estaba integrado por un jefe y cinco hombres más.
En aquel 1973, Escobar ingresó a la Side, y en 1976 Otto Paladino, alias ‘Magister’, lo destinó al grupo de élite que capitaneaba Anibal Gordon, alias ‘Jovato’.
Rubén Hector Escobar tenía documentos extendidos a nombre de ‘Rubén Escudero’ y con ese alias figuraba también en las planillas de la Side. Su ladero era Joaquín Pomponi alias ‘Quino’, también hombre de Anibal Gordón, según narró Carlos Juvenal en el libro ‘Buenos Muchachos’
El teniente coronel Nieto Moreno presentó su renuncia a la Side aduciendo "estrictas razones éticas", y Escobar y Pomponi fueron dados de baja. pero incorporados inmediatamente al Batallón 601 de Inteligencia. Esto resulta muy llamativo porque, entonces, continuaron con sus secuestros extorsivos. Aún cinco años después, el 25 de septiembre de 1983, Escobar intervino en el secuestro de Guillermo Patricio Kelly y manejó la camioneta en la que se llevaron a Kelly hasta Rosario.
Es interesante considerar que el secuestro de Kelly lo ordenó un jefe de la Side, ¿para quién, entonces, realmente trabajaba Escobar? Probablemente, seguía siendo un ‘inorgánico’ de la Side, que figuraba en la nómina del 601.
¿Quién puede afirmar que hoy no siguen ocurriendo situaciones similares en la Side? ¿Acaso se ha establecido en forma fehaciente el rol de personal de la Secretaría de Inteligencia durante la ola de secuestros extorsivos en la Provincia de Buenos Aires, que incluyó el asesinato de Axel Blumberg?
VI. El desprestigio militar
El agente de la Side, César Estanislao Albarracín (alias ‘Aragón’), fue uno de los custodios de Zavalía durante su secuestro extorsivo. Albarracín declaró (5-8-77, foja 54) que el mayor Hubert se presentó en la casa de Las Carolinas acompañado de su esposa (que le llevó empanadas a los secuestradores), en otra oportunidad fue con su hijo y en otra con su padre.
¿El mayor Hubert cobraba una comisión por el secuestro y por su interés?
Honorio Carlos Martínez Ruiz –ahora ladrón de las cajas de seguridad del Nación- testimonió el 22-11-78 (reverso de foja 410) que recordaba "la presencia en la vivienda del mayor Hubert, en una oportunidad se apersonó acompañado de su señora esposa con motivo del cumpleaños del declarante".
El coronel Horacio Oscar Lullo, jefe del Grupo de Artillería Aerotransportada 4 (GA Aerot 4), declaró que el general Centeno le habría expresado que "él tenía conocimiento que la señora del mayor Hubert habría estado en la vivienda donde estaba secuestrado el señor Zavalía, y que habrían escuchado su voz preguntando sobre su recompensa. Asimismo, el señor Comandante le manifestó que consideraba que por razones de ética tal vez no fuera oportuno involucrar a la señora esposa del mencionado Jefe".
El mayor Hubert fue absuelto por un Consejo de Guerra en 1980, pese a que el auditor militar había señalado en su dictamen que aquél "ha intervenido en ‘forma directa’ en diversos hechos del ilícito continuado".
Acciones como éstas, en las que el Ejército no logró establecer reglas de disciplina interna para su accionar represivo, son las que han desprestigiado a la institución, y requieren una profunda revisión interna del discurso, y aún de la historia de lo ocurrido en los ’70 y ’80.
VII. El coronel
Aníbal Gordon ingresó a la Secretaría de Inteligencia en 1968. Él hizo su primera aparición ante la opinión pública en el año 1971, cuando robó una sucursal del Banco de Río Negro, en San Carlos de Bariloche, y se escapó vía aérea. Un año después lo metieron preso en Devoto.
En 1986, cuando Gordon estaba preso por el secuestro de Guillermo Patricio Kelly, demostró que él era un ‘orgánico’ de la Side, con número de legajo como IM 5 (inteligencia militar, equivalente al grado de coronel, en el Ejército) y con nombres falsos de ‘cobertura’ para realizar acciones ‘encubiertas’.
También ‘el Pájaro’ pudo acreditar en su momento su pertenencia como ‘orgánico’.
Gordon acreditó haberse desempeñado en la llamada ‘estación Billinghurst’ de la Secretaría de Inteligencia, que ocupa gran parte de la manzana de las calles Billinghurst, Las Heras, Sánchez de Bustamante y Pacheco de Melo, en la Ciudad de Buenos Aires (él lo identificó por Sánchez de Bustamante, porque por allí ingresaba el personal en servicio); y en la sede central del organismo, en 25 de Mayo 11, a metros de la Casa Rosada, hasta el 9 de febrero de 1984, cuando fue detenido en Córdoba por el secuestro de Kelly.
Inexplicablemente, Gordon fue uno de los beneficiarios de la amnistía de los presos políticos dispuesta el 25 de mayo de 1973 por el gobierno de Héctor J. Cámpora. En aquella oportunidad también pudo escapar el narcotraficante Francoisse Chiappe.
Gordon afirmó que su tarea era la de ‘contrainteligencia’, que no era lo mismo que ‘contrasubversión’, ya que los de contrainteligencia pueden actuar en seguimientos políticos, pero también investigar a sus propios pares.
Gordon dijo ser "ejecutor de los blancos operacionales que, surgido de la labor de Inteligencia contrasubversiva que efectuaba el Departamento de Contrainteligencia, eran giradas al Departamento Operaciones Tácticas I".
Toda la información aportada por Gordon fue confirmada, en abril de 1986, por José Antonio Klappenbach, director de Asuntos Jurídicos de la Side.
En 1977, un tal ‘Ezcurra’, de la Side, se presentó ante la Brigada Aerotransportada en supuesta misión oficial y solicitó apoyo para cierta operación encubierta. ‘Ezcurra’ era Gordon.
Sin embargo, el 25 de julio de 1977 a las 9:00, el entonces teniente coronel Horacio Oscar Lullo, jefe del IV Grupo de Artillería Aerotransportada, se presentó ante el teniente coronel Ángel Renée Médici, oficial comisionado de la justicia de instrucción militar, preguntado acerca de las actividades que ‘Ezcurra’ y su gente habían llevado a cabo ese año en relación con su unidad, el teniente coronel Lullo respondió que sólo eran "protocolares evidenciando en todo momento corrección en sus procederes, gran conocimiento de la lucha contra la subversión, de las actividades del partido comunista y un alto espíritu ofensivo en el accionar contra la subversión, granjeándose de esta manera el reconocimiento de los cuadros".
‘Ezcurra’ le había obsequiado una camioneta al mayor Hubert para utilizarla en la actividad antisubversiva que efectuaba la Unidad, que carecía de vehículos livianos civiles.
Lullo dijo que ‘Ezcurra’ parecía mantener relación con los generales Vilas, Buasso, Díaz Bessone y Mujica, los coroneles Terrile y Michel, el teniente coronel Visuara, etc.
Visuara fue responsable en los años 1978/1979 del COT (comando de operaciones tácticas) y los grupos de tareas del Área 112, que abarcaba siete partidos de la Provincia de Buenos Aires Luego Visuara fue destinado a ‘operaciones especiales’ como brindar apoyo al golpe de Estado, en Bolivia, del general Luis García Meza.
A mediados de 1983 ordenó el secuestro de Kelly, según declaró Gordon ante la Justicia el 24 de agosto de 1987, poco antes de morir. Visuara fue jefe de seguridad de Hugo Anzorreguy, jefe de la Side durante los ’90.
Luego del secuestro de Zavalía, Gordón debió huir y se fue a Uruguay. La relación Campos empeoró porque el general lo acusó del asesinato de dos agentes bonaerenses.
En Uruguay, Gordon tenía relación con Jorge Angelópulos, ex propietario del grupo frigorífico Comargen, expropiado por irregularidades financieras, desvíos contables, defraudación fiscal, y deudas impositivas. Pero lo más importante era que Gregorio Álvarez, presidente militar, era padrino de confirmación de una de las hijas de Gordon, y le solicitó al comandante en Jefe de la Armada uruguaya, el vicealmirante Hugo Ramón Márquez que protegiera a Gordon porque era amigo suyo.
Gordon y Angelópolus contrataron al abogado penalista uruguayo Rodolfo Schurmann Pacheco.
Dos años después, lograron que las empresas les fuesen devueltas a Angelópolus, comprometiéndose el Estado uruguayo a desistir de todos los juicios entablados y a levantar todos los embargos trabados contra él.
Angelópolus recuperó el frigorífico Comargen, y designó al entonces coronel José Gavazzo, ‘Nino’, como su gerente de Planta. Gavazzo fue quien le daba corriente eléctrica a Rodríguez Larreta en la O.T. 18.
Por entonces, José Arab, ya dado de baja por "degenerado" del Ejército uruguayo, fundó una distribuidora que comercializaba la carne faenada por Comargen. Cuando ocurrió el secuestro de Kelly, Gordon era socio de la empresa Algecira, una distribuidora de carne de Comargen para el departamento de Montevideo.
Ya sin su jefe, la banda fue mencionada otra vez en robos de bancos cuando sucedió el ‘atraco boquetero’ en la sucursal del Banco Crédito Argentino, en la intersección de las avenidas Callao y Las Heras. Después desapareció de escena hasta que ‘el Pájaro’ logró recuperar la memoria.
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