Días atrás con una copia de su encuentro con Maccarone en la mano, Serrano se dirigió en primer lugar al Canal 7 de Santiago, con la intención de que esas imágenes fueran difundidas. Sin embargo, la emisora prefirió no emitir el video. "No tuve como objetivo extorsionar a nadie. Quería que se fuera Maccarone, que lo echaran. Mi intención tampoco fue atacar a la Iglesia como institución. Sólo quería que renunciara Maccarone, que todo el mundo supiera lo que me hizo", expresó.
"Mostré el video porque no aguantaba más. A mí no me pusieron plata, lo hice porque no aguantaba lo que hacía Maccarone conmigo y las cosas que él me hacía hacer" confesó.
Por otra parte, Serrano se encargó de negarlas presunciones sobre la participación de un "aparato de inteligencia" al menos en la grabación.
En ese sentido, el martes el vocero del cardenal primado, Jorge Bergoglio, el presbítero Guillermo Marcó, sostuvo que en el caso que forzó al desplazamiento de Maccarone del obispado de Santiago del Estero "todo habla" de una venganza política y que el hecho de que fuera filmado "con alta tecnología y existiera un sistema de distribución del video llevaban a creer en la participación de un aparato de inteligencia".
En declaraciones a radio Continental, Serrano, quien aseguró que en la relación con el prelado "nunca hubo penetración" y que conoció al ex obispo cuando cumplía 19 años. Además, el joven afirmó que hizo el video solo con una "filmadora prestada" que consiguió de un amigo porque no le gustaba lo que Maccarone hacía con él ni lo que él hacía, y que le seguía el juego porque pensaba que le iba a conseguir un trabajo.
"A mí nadie me pagó, que me investiguen si yo tengo relación con los Juárez u otros. Yo tengo la conciencia tranquila", concluyó el protagonista del video que escandaliza al mundo eclesiástico.