Este conflicto ha vuelto a complicar las relaciones entre Marruecos y Argelia y condujo a crear una crisis que concluyó ayer con el aplazamiento por tiempo indeterminado de la esperada Cumbre del Magreb (UMA), que iba a concretarse por iniciativa de Muhamar Gadafi en Trípoli (capital de Libia). La Cumbre UMA no se realizaba desde hace diez años.
El aplazamiento por parte de Libia se debe esencialmente a la decisión del monarca marroquí Mohamed VI de no asistir a este acontecimiento como protesta a las declaraciones del presidente de Argelia, Mohamed Abdel Asís, a favor del Frente Polisario.
El gobierno de Rabat (Marruecos) considera a las declaraciones del mandatario argelino, donde expresa su apoyo incondicional a la lucha del pueblo saharaui y su derecho a la autodeterminación, como una provocación y ofensa hacia el pueblo marroquí.
El Ministerio de Exteriores de Marruecos emitió un comunicado el pasado lunes contenía fuertes declaraciones de condena a la postura argelina con respecto al Sahara.