La posible explicación está en los andrógenos (las hormonas sexuales masculinas, entre ellas la testosterona). Al respecto, los autores señalan que son claves para el desarrollo normal del pene.
Los niveles fetales de andrógenos en los hombres se van elevando entre las semanas ocho y 24 de gestación, llegando al máximo entre las semanas 14 y 16. Estas hormonas también están relacionadas con la formación de otras estructuras, entre ellas los dedos. Una alta concentración de testosterona lleva a un bajo ratio entre los dígitos y sugiere una actividad testicular prenatal alta y, también, un pene largo.
En un comentario que acompaña al estudio, Denise Brooks, del departamento de Biología del Skidmore College de Nueva York (EEUU) indica que los participantes estudiados son asiáticos, que tienen penes más pequeños que otras poblaciones, por lo que no se sabe si estos resultados son extrapolables a otros hombres, aunque lo lógico es pensar que sí.