El gobierno de Haití declaró hoy zonas de desastre nacional las regiones del norte y noroeste del país tras el paso del huracán Jeanne, que causó la muerte de al menos 622 personas, según cifras de la ONU.
Las autoridades decretaron jornadas de duelo nacional, al tiempo que apelaron a la solidaridad internacional para paliar los estragos de la tormenta.
Elie Cantave, delegado del gobierno en el norteño distrito de Artibonite, explicó que hay más de 500 personas fallecidas en la ciudad de Gonaives y se estiman en más de 80 mil los damnificados.
Precisó que hay un número indeterminado de desaparecidos, centenares de casas destruidas, animales arrastrados por las corrientes y plantaciones arruinadas.
Jeanne transitó la semana pasada en el Caribe, con saldo de siete muertos en Puerto Rico, antes de enfilar a la Republica Dominicana, nación que reportó 18 víctimas fatales.
Pero, cada día que pasa, las pérdidas humanas aumentan en Haití, una de las naciones más pobres del mundo y donde la deforestación ha hecho que las lluvias sean todavía más mortales.
Más del 90 por ciento de los árboles de la nación caribeña han sido derribados para producir carbón. Sin raíces ni follaje, no hay barrera natural que impida el acceso de las aguas a los poblados más bajos.