Madonna rechaza que usen su música para entrenar IA: el conflicto que recién empieza
Las discográficas avanzan con acuerdos de IA mientras artistas como Madonna y SZA cuestionan el uso de sus canciones y voces. Qué está en juego.
Las discográficas avanzan con acuerdos de IA mientras artistas como Madonna y SZA cuestionan el uso de sus canciones y voces. Qué está en juego.
Según Bloomberg, lo hicieron sin revelar públicamente qué artistas habían aceptado participar. Los ejecutivos dicen que convencieron a "miles" de artistas y sus herederos, pero no dan nombres.
El CEO de Warner Music, Robert Kyncl, admitió esta semana ante analistas que el proceso de obtener permisos es "un poco complejo y laborioso."
El director digital de Universal dijo que lleva "mucho tiempo manteniendo conversaciones" con artistas para convencerlos. Nada de eso suena a que el problema esté resuelto.
El representante de Madonna, Guy Oseary, contó en el podcast del empresario y entrevistador estadounidense Tim Ferriss que la cantante no quiere que sus canciones sean utilizadas para entrenar modelos de inteligencia artificial, sin importar cuánto dinero le ofrezcan a cambio.
La cantante estadounidense SZA, una de las principales figuras actuales del R&B, también cuestionó el uso de obras musicales para desarrollar herramientas de IA. Su reacción llegó después de que la revista estadounidense The Atlantic revelara en junio qué canciones y artistas aparecen en los datos utilizados para entrenar algunos modelos de música generativa.
La base de datos, que permite buscar por nombre de artista, mostró que numerosas obras conocidas fueron utilizadas como material de entrenamiento. SZA respondió en Instagram con una frase contundente: “No hay nada que puedan decirme jamás para que esto me parezca aceptable”.
El rechazo no se limita a quienes están directamente en contra de la inteligencia artificial. Incluso artistas que ven potencial en estas herramientas y sus representantes están evitando firmar acuerdos a las apuradas.
Antes de comprometerse, buscan establecer reglas claras sobre cómo se utilizará su música y garantizar una remuneración adecuada, además de proteger su nombre, imagen y semejanza.
Hay una distinción importante entre usar canciones para entrenar modelos y usar la voz de un artista para generar música nueva.
Las empresas de IA quieren lo segundo, que los usuarios puedan pedir, por ejemplo, "escribí una canción sobre un día en la playa con la voz de Taylor Swift."
Los artistas son todavía más reacios a esto que al entrenamiento, porque sus voces son únicas y porque perderían control sobre qué se dice usando su identidad sonora.
Jordan Bromley, abogado especializado en la industria del entretenimiento y representante de artistas y discográficas, cuestiona el entusiasmo que existe alrededor del negocio de la música generada con inteligencia artificial.
Su pregunta apunta al centro del problema: ¿cuántas personas realmente estarían dispuestas a pagar un extra por crear versiones o remixes de canciones conocidas con IA?
Su argumento es que el mercado real para este tipo de herramientas podría ser mucho más pequeño de lo que las discográficas prometen a sus inversores. Por eso, considera que el desafío actual no es solo cuánto dinero puede generar la IA, sino quién establece las reglas sobre el uso de la música antes de que la tecnología termine imponiéndolas por sí sola.
Las preocupaciones sobre el impacto de la IA en la industria musical causaron caídas importantes en las acciones de Universal, Warner y Spotify.
Los ejecutivos de esas empresas necesitan mostrar a los inversores que tienen una estrategia ganadora en IA, y los acuerdos con plataformas como Udio y Suno son parte de esa narrativa.
El problema es que en el medio están los artistas.
Las discográficas pueden licenciar su catálogo para ciertos usos sin permiso de los artistas, según el análisis legal predominante.
Pero dado lo sensible del tema, muchas están pidiendo ese permiso de todas formas. Y los artistas, en muchos casos, están diciendo que no.
Sony Music adoptó el enfoque más cauteloso y sigue en litigios activos contra Suno y Udio mientras las otras discográficas ya firmaron acuerdos con ellas.
Warner y Universal habían demandado a esas mismas empresas por infracción de derechos de autor antes de llegar a acuerdos.
Es la misma historia de siempre en la industria musical donde primero demandan, después negocian, y los artistas se enteran cuando ya está firmado.
El futuro de este negocio todavía está lejos de ser seguro. Pero hay canciones y versiones creadas con inteligencia artificial circulando en internet utilizando voces, estilos o composiciones de artistas sin su autorización.
Que músicos como Madonna y SZA se nieguen a entregar sus obras para entrenar estos modelos no parece una reacción exagerada, sino un intento de poner límites antes de que la tecnología avance más rápido que las reglas que deberían regularla.
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