Por la orientación geográfica del Río de la Plata, esos vientos empujan el agua hacia su margen argentina y dificultan su salida natural hacia el océano Atlántico. Como consecuencia, el nivel del río aumenta y puede superar los valores habituales.
Cuando la creciente coincide con lluvias persistentes, el riesgo de inundaciones se incrementa. El agua acumulada en calles, arroyos y sistemas de desagüe puede tener mayores dificultades para escurrir hacia el río, lo que agrava los anegamientos.
Según documentación del Instituto Nacional del Agua, las sudestadas pueden extenderse durante varios días y afectar tanto a las costas como a la navegación comercial y deportiva.
Qué zonas de Buenos Aires pueden verse afectadas
Uno de los sectores más expuestos es la franja costera del Río de la Plata, especialmente en áreas bajas donde el aumento del nivel del agua puede alcanzar calles, viviendas y espacios públicos.
En la Ciudad de Buenos Aires, los barrios cercanos a la ribera, como La Boca y Barracas, se encuentran entre los sectores que pueden sufrir las consecuencias de estos episodios.
En el conurbano bonaerense, también pueden verse afectados municipios como Avellaneda, Lanús y Lomas de Zamora, particularmente en las zonas próximas a cursos de agua y sectores bajos de la cuenca.
El impacto no depende exclusivamente de la intensidad del viento. También influyen la altura inicial del río, la duración del episodio, las precipitaciones y las condiciones de drenaje de cada localidad.
Cuánto puede subir el Río de la Plata durante una sudestada
La elevación del nivel del agua puede alcanzar valores importantes durante los episodios más intensos.
Uno de los registros históricos más destacados ocurrió en abril de 1940, cuando el Río de la Plata alcanzó una altura de 4,44 metros, de acuerdo con antecedentes hidrológicos citados por organismos oficiales.
En determinadas circunstancias, la creciente también puede funcionar como una barrera para el escurrimiento de los arroyos y otros cursos de agua que desembocan en el río.
Esto puede generar un efecto de represamiento: el agua encuentra dificultades para avanzar hacia el Río de la Plata y termina acumulándose en sectores urbanos y ribereños.
Por ese motivo, las sudestadas representan un desafío para los sistemas de drenaje y prevención de inundaciones de las localidades costeras.
Cuándo se producen las sudestadas y cómo anticiparlas
Las sudestadas pueden presentarse durante distintas épocas del año, aunque son frecuentes durante las estaciones de transición, como el otoño y la primavera, y también pueden registrarse en invierno.
Su detección requiere observar tanto las condiciones atmosféricas como el comportamiento del nivel del río. Los pronósticos meteorológicos permiten anticipar la intensidad y persistencia de los vientos, mientras que los organismos hidrológicos monitorean las variaciones del agua.
El Servicio Meteorológico Nacional y las autoridades locales emiten información y recomendaciones cuando existen condiciones que pueden favorecer estos episodios.
Ante una sudestada, se recomienda evitar circular por calles anegadas, no acercarse a las orillas cuando el río presenta una creciente importante y mantenerse alejado de instalaciones eléctricas que puedan entrar en contacto con el agua.
Aunque se trata de un fenómeno natural propio de la región rioplatense, sus consecuencias pueden ser importantes cuando coinciden vientos intensos, lluvias persistentes y niveles elevados del Río de la Plata.
+ Info en Termoscopio.com
La insólita 'goleada' de Alberto a Milei en la encuesta que miran en Wall Street
Alerta: Un volcán de Sudamérica lanzó cenizas
Una tormenta amenaza con convertirse en un poderoso huracán
Súper Niño: El dato climático que preocupa
Buenos Aires tendrá lluvia y tormenta repentina: Hay alerta del SMN