Al menos lo anticipa para el Litoral, donde el pronóstico del SMN asigna una alta probabilidad de lluvias superiores a lo normal. Esta tendencia se extiende al oeste de Santa Fe, Córdoba, el centro y sur de Cuyo, La Pampa, el oeste de la provincia de Buenos Aires y el noreste de la Patagonia.
Si bien esta categoría indica que el total acumulado trimestral podría superar los promedios históricos, no determina la distribución del agua ni descarta períodos secos o tormentas intensas puntuales.
La Bolsa de Comercio de Rosario había estimado lluvias por encima de las medias históricas (30% para octubre, 70% para noviembre y 90% para diciembre).
Sin embargo, ante la persistencia de los indicadores actuales, estas proyecciones podrían ser menores a las previstas inicialmente. La BCR aguarda los nuevos valores que se conocerán a principios de octubre para confirmar esta tendencia.
La falta de precipitaciones comienza a generar inquietud en el sector agropecuario, ya que el agua es crucial para sostener el potencial del cultivo de trigo y avanzar con las siembras de maíz. Elorriaga enfatizó que El Niño es solo una de las variables climáticas, y la persistente circulación polar desde la Patagonia está interfiriendo en su impacto habitual sobre las regiones productoras.
Esperando a El Niño
Hay que recordar que la actualización del sistema estacional SEAS5 del Centro Europeo (ECMWF), proyecta precipitaciones por encima de los valores normales durante diciembre y enero sobre amplios sectores de Argentina.
El Niño se encuentra en pleno fortalecimiento. Según la NOAA, el índice Niño 3.4 alcanzó una anomalía de +1,8 °C en agosto y existe una probabilidad superior al 90 % de que el fenómeno alcance una intensidad muy fuerte durante la primavera y el verano 2026-2027.
La señal húmeda alcanza mayor intensidad sobre el norte y centro-norte del país.
El Niño llegará a su máximo en diciembre.
Las proyecciones del SMN, que abarcan octubre, noviembre y diciembre, también señalan una tendencia a temperaturas medias inferiores a los valores históricos en varias de esas mismas áreas. El organismo enfatiza que estos pronósticos son tendencias generales y no detallan el tiempo diario, sino el comportamiento promedio de los tres meses a partir de modelos climáticos.
José Luis Stella, pronosticador del organismo, explicó que El Niño está alcanzando una intensidad fuerte y se espera que su pico se dé entre fines de la primavera y comienzos del verano. La mayor probabilidad de precipitaciones se concentra en la zona este del país, lo que coincide con la fase activa del fenómeno y favorece condiciones más húmedas en el noreste y centro argentino.
"Ya sabemos el escenario de largo plazo, es decir, que de los próximos tres a seis meses será más húmedo, particularmente en lo que es el noreste de Argentina y la región central", sostuvo Stella.
En contraste, el noroeste del país presenta un comportamiento diferente. El este del NOA cae en la categoría “normal o inferior a la normal”, mientras que el oeste de esa región y el sur de la Patagonia muestran una mayor probabilidad de precipitaciones por debajo de la media histórica.
Otra novedad relevante se centra en la temperatura media. El SMN proyecta valores inferiores a la normal en buena parte de Cuyo, Córdoba, el oeste de Santa Fe, La Pampa y el oeste de Buenos Aires. Esta área, que abarca extensos territorios de Mendoza, San Juan, San Luis, Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires, podría registrar un promedio térmico trimestral por debajo de la referencia histórica.
En el sur del Litoral, el centro-este bonaerense y el noreste de la Patagonia, se espera una categoría “normal o inferior a la normal”, mientras que el norte del Litoral y el noroeste patagónico registrarían temperaturas cercanas a los promedios históricos. Por otro lado, gran parte del NOA se perfila con temperaturas superiores a la normal, una tendencia opuesta a la prevista para las provincias del centro argentino.
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