¿Qué provincias están bajo la lupa por las lluvias?
El comportamiento de las precipitaciones puede variar considerablemente entre regiones. El Litoral, donde las lluvias intensas pueden provocar anegamientos y complicaciones en zonas cercanas a ríos, requiere especial atención durante los períodos de precipitaciones persistentes.
En Cuyo, que comprende Mendoza, San Juan y San Luis, la evolución de las tormentas también resulta relevante por su posible impacto sobre áreas urbanas, rutas, actividades agrícolas y sectores vulnerables a crecidas repentinas. Sin embargo, la presencia de El Niño no significa que todas estas provincias vayan a experimentar lluvias extraordinarias al mismo tiempo.
La Patagonia presenta otro escenario meteorológico, con diferencias marcadas entre el norte, el centro y el extremo austral. El material analizado describe una primavera atípica en El Calafate, Santa Cruz, caracterizada por precipitaciones superiores a las habituales, temperaturas elevadas y períodos con poco viento.
También menciona temperaturas excepcionalmente altas para octubre en Ushuaia. Para determinar la magnitud de esos registros y su relación con el fenómeno climático, es necesario contrastarlos con las mediciones oficiales de cada estación meteorológica.
La clave está en observar tanto las condiciones regionales como los sistemas atmosféricos de corto plazo, que pueden reforzar o contrarrestar la influencia de El Niño.
¿Por qué El Niño puede aumentar el riesgo de inundaciones?
El Niño se desarrolla cuando las temperaturas superficiales del Pacífico ecuatorial se mantienen por encima de los valores normales y modifican la interacción entre el océano y la atmósfera. Esa alteración puede favorecer cambios en los regímenes de lluvia y aumentar la probabilidad de determinados eventos extremos en algunas regiones.
No obstante, las inundaciones dependen de varios factores. La cantidad de agua caída, la duración de las precipitaciones, la saturación previa del suelo, el estado de los ríos y la infraestructura de drenaje pueden determinar si una tormenta genera consecuencias graves.
A este conjunto de variables se suman los bloqueos atmosféricos, configuraciones que dificultan el desplazamiento habitual de los sistemas meteorológicos y pueden prolongar determinadas condiciones durante varios días.
En el material sobre la Patagonia se plantea que un bloqueo atmosférico habría contribuido, junto con El Niño, a explicar parte de las condiciones observadas. Esa hipótesis debe analizarse a partir de los informes meteorológicos correspondientes a cada región y período.
Por eso, hablar de una relación entre El Niño y el riesgo de lluvias intensas no equivale a afirmar que el fenómeno sea la causa única de cada tormenta o inundación.
¿Qué anticipan los organismos oficiales para noviembre y diciembre?
Las perspectivas internacionales apuntan a un fortalecimiento del episodio durante el último tramo de 2026. La OMM prevé que El Niño alcance una intensidad muy fuerte y advierte sobre posibles alteraciones importantes en los patrones mundiales de temperatura y precipitación.
Para la Argentina, sin embargo, las previsiones globales deben complementarse con los pronósticos climáticos estacionales y las alertas de corto plazo del SMN.
¿Cómo prepararse ante las alertas por tormentas e inundaciones?
Las recomendaciones del SMN incluyen seguir los avisos oficiales y evitar conductas que aumenten la exposición al peligro. Durante las tormentas, conviene no refugiarse debajo de árboles, mantenerse alejado de cables y postes y evitar circular por calles inundadas.
En áreas propensas a crecidas, también es importante prestar atención a las indicaciones de las autoridades locales y no intentar atravesar a pie o en vehículo sectores cubiertos por el agua.
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