Con el objetivo de evaluar la seguridad, la tolerabilidad y la farmacocinética de dosis bajas de LSD, la prueba estableció que los niveles plasmáticos de LSD fueron indetectables para el grupo de 5 μg y los niveles máximos de plasma sanguíneo para los grupos de 10 μg y 20 μg se produjeron a los 30 min. El LSD fue bien tolerado y la frecuencia de eventos adversos no fue mayor que para el placebo. Las evaluaciones de la cognición, el equilibrio y la propiocepción no revelaron ningún deterioro.
En definitiva, los investigadores concluyeron que los resultados “sugieren seguridad y tolerabilidad de 5 μg, 10 μg y 20 μg de LSD administrados por vía oral cada cuatro días durante un período de 21 días”, por lo que respaldan un mayor desarrollo clínico de LSD para el tratamiento y prevención de la enfermedad de Alzheimer.
No obstante, lo que no se pudo ver en los sujetos implicados fue el cambio de ánimo que esperaban, bastión fundamental en la lucha contra la depresión y ansiedad propias del Alzheimer.
Más allá de esto último, la comunidad médica confía que con un tratamiento prolongado en el tiempo éste pueda generar un efecto acumulativo beneficioso para el paciente. Será cuestión de esperar próximos estudios para poder determinar si realmente el LCD puede tener un papel importante en la lucha contra una de las enfermedades más terribles y que afecta a miles de personas en la actualidad.