“Otra característica fundamental es que la prueba posee un valor predictivo positivo (VPP) del 100% y un valor predictivo negativo (VPN) del 97,5%. Esto significa que el resultado positivo es sin duda positivo, y que existe un muy pequeño margen en el cual un resultado negativo es presuntivo”, explica Leandro Zuza, Director de la Unidad IDS en Becton Dickinson para Cono Sur.
“A diferencia de un test serológico -cuyo objetivo es la detección de anticuerpos en un individuo que ya tuvo contacto con el virus- esta prueba de antígenos identifica a personas con el virus SARS-CoV-2 activo con mayor celeridad que una prueba de PCR, cuyo resultado puede demorar varias horas y/o días”, agrega Zuza.
Esta técnica de diagnóstico está disponible mundialmente desde hace más de 10 años y es utilizada para la detección de otros virus respiratorios, como el virus influenza. Esta actualización, que incorpora el reactivo para la detección de COVID-19, cuenta con la Autorización de Uso de Emergencia de la FDA (Food and Drug Administration) de los Estados Unidos de América y se encuentra en el Listado de Productos autorizados por ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica) para COVID-19.
Ya está disponible y siendo empleada con éxito en diversas instituciones de Estados Unidos, y se implementará también en varios países de Latinoamérica (Brasil, Chile, Colombia, México y Perú), debido a que esta región es considerada uno de los mercados prioritarios para la compañía.