
La crisis sanitaria ha tenido un impacto severo en la salud mental y el bienestar de las personas en todo el mundo, al mismo tiempo que ha impedido gravemente el acceso a los tratamientos.
Hasta ahora no se había publicado ningún resumen científico de datos actuales sobre estos impactos. Por eso, este informe elaborado por la OMS se basa en la evidencia disponible hasta el momento.
Los resultados muestran que la pandemia ha afectado desproporcionadamente la salud mental de jóvenes, que corren un riesgo desproporcionado de comportamientos suicidas y autolesivos.
También indicaron que las mujeres se han visto más gravemente afectadas que los hombres y las personas con condiciones de salud física preexistentes (asma, cáncer y enfermedades cardíacas) tuvieron más probabilidades de desarrollar síntomas de trastornos mentales.
El informe de la OMS se basó en 577 investigaciones, eligiendo las de mayor calidad: 21 en la población general, 32 en trabajadores sanitarios y 26 en otras poblaciones específicas.
Algunos de los resultados indicaron:
La evidencia científica es concluyente: la pandemia ha llevado a un aumento mundial de los problemas de salud mental, por lo que las personas que viven con trastornos mentales preexistentes deben ser consideradas un grupo de riesgo.
Al mismo tiempo, las tasas de suicidio sigue siendo motivo de preocupación en los jóvenes, dado el vínculo bien conocido entre los comportamientos suicidas y las dificultades económicas.
Finalmente, antes del coronavirus, solo una minoría de personas con problemas de salud mental recibieron tratamiento. Los estudios muestran que la pandemia ha ampliado más la brecha en el acceso al tratamiento.
“La información que tenemos ahora sobre el impacto de COVID-19 en la salud mental del mundo es solo la punta del iceberg”, dijo Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la OMS.