El huracán que se fue y ahora se come las playas de California

El huracán Marie pasó lejos de California, pero dejó olas de hasta 12 metros que erosionaron playas, dañaron viviendas y provocaron evacuaciones.

Un huracán que nunca tocó tierra en California terminó provocando un fenómeno inesperado: enormes olas golpearon durante días la costa, se llevaron toneladas de arena y dejaron playas prácticamente irreconocibles. Se trata de los efectos del huracán Marie, cuyos remanentes generaron un fuerte oleaje sobre el sur de California.

En algunas zonas las olas alcanzaron entre 8 y 12 pies, es decir, hasta unos 3,6 metros, y provocaron inundaciones costeras, erosión y daños en viviendas e infraestructura.

El impacto fue especialmente fuerte en Long Beach, Dana Point y Laguna Beach, donde las autoridades debieron reforzar defensas costeras y evacuar algunas viviendas.

El mar se llevó las playas

En Laguna Beach, el oleaje comenzó a retirar grandes cantidades de arena desde el 2 de septiembre y la erosión continuó durante varios días.

La situación obligó a declarar una emergencia local y algunas zonas quedaron con desniveles y bordes abruptos donde antes había playa. En Aliso Beach, el agua llegó hasta el estacionamiento y dañó parte de la infraestructura.

En Long Beach, las olas también atravesaron defensas de arena y golpearon el paseo costero. Alrededor de 20 viviendas fueron evacuadas luego de que un muro de contención quedara comprometido.

La erosión fue tan fuerte que residentes de la zona describieron el escenario como algo que nunca habían visto con semejante intensidad.

Un huracán que ni siquiera llegó a California

Marie se mantuvo mar adentro, pero su enorme sistema fue capaz de generar un swell —oleaje de largo período— que viajó hacia la costa estadounidense.

En las playas del sur de California, ese oleaje se combinó además con mareas altas y una costa que ya venía sufriendo problemas de erosión.

El resultado fue una combinación especialmente peligrosa: agua avanzando sobre zonas urbanas, arena desplazada y estructuras costeras expuestas directamente al impacto de las olas.

En San Clemente, incluso el oleaje afectó las vías ferroviarias costeras y obligó a realizar trabajos de emergencia para estabilizar sectores dañados.

El problema recién podría estar empezando

El episodio dejó una advertencia que preocupa todavía más a los especialistas.

California está entrando en un período marcado por un El Niño que podría ser muy fuerte, y este fenómeno suele favorecer una mayor actividad de tormentas en el Pacífico oriental.

Además, las temperaturas del océano ya son elevadas. El agua más caliente puede aportar energía a los sistemas tropicales y favorecer oleajes más intensos, mientras que el aumento del nivel del mar deja menos margen de protección para las playas.

Por eso, lo ocurrido con Marie puede ser mucho más que un episodio aislado.

Las autoridades de distintas ciudades costeras ya comenzaron a reforzar muros, barreras de arena y defensas contra el oleaje ante la posibilidad de que nuevas tormentas golpeen la costa durante el otoño y, especialmente, durante el invierno.

El huracán Marie pasó lejos de California, pero dejó una imagen difícil de ignorar: una costa sin arena, viviendas al borde del agua y un océano que todavía podría volver a golpear con más fuerza.

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