Los fragmentos de la investigación publicados por la revista indican que el biofísico chino ignoró normas éticas y científicas al "crear" a las gemelas.
“La afirmación de que han reproducido la variante CCR5 prevalente es una tergiversación flagrante de los datos reales y solo puede describirse con una definición: una falsedad deliberada. El estudio muestra que el equipo de investigación no logró reproducir la variante CCR5 prevalente”, dijo Fyodor Urnov, científico de edición del genoma de la Universidad de California, Berkeley, al MIT Technology Review.
El equipo, si bien apuntó al gen correcto, no solo no replicó la variación "Delta 32" requerida, sino que creó nuevas ediciones cuyos efectos no están claros. El CRISPR -una poderosa herramienta de edición que revolucionó la genética en 2012- es imperfecta y puede conducir a ediciones no deseadas o “fuera de objetivo”.
Los investigadores buscaron teles efectos en los embriones en la etapa inicial y encontraron solo uno. Sin embargo, sería imposible llevar a cabo una búsqueda exhaustiva porque requeriría inspeccionar cada una de las células del embrión y así destruirlo.
El padre de las gemelas, explica The Guardian, era HIV positivo, lo que conlleva un estigma social significativo en China y probablemente le hacía difícil a él y a la madre tener acceso a un tratamiento de fertilidad. Eso podría haberlos llevado a aceptar formar parte del experimento a cambio de recibir un tratamiento.
En enero de este año se conoció que una segunda mujer quedó embarazada de un bebé modificado genéticamente, en el contexto del mismo experimento del que nacieron las gemelas.
Por otro lado, la Universidad de Stanford empezó en febrero de este año una investigación para averiguar cuántos de sus profesores sabían con anterioridad sobre los planes del biofísico chino de crear bebés modificados genéticamente.
La edición de genes en embriones está prohibida en la mayoría de los países porque los cambios en el ADN se transmiten hacia generaciones futuras y podrían traer efectos que no conocemos.