¿Te acordás cuando en la primera temporada apostaba en las carreras de caballos? Bueno, esa obsesión por la suerte, por ganar algo que le cambie la vida, es la misma que lo llevó a meterse en el juego y, finalmente, a su final. Todo estaba anunciado, aunque no lo quisiéramos ver.
image.png
Gi-hun muere al final, cerrando un ciclo anunciado desde la primera temporada. Ningún jugador sobrevive, mostrando que la serie habla de la crueldad del sistema y la inevitabilidad del destino.
Lo más fuerte es que esta vez no se salva nadie. Ni uno solo de los 456 jugadores llegó al final. Y eso no es casual, porque el mensaje de los creadores es clarísimo. En este mundo enfermo por el dinero, la competencia y la desesperación, ni los "buenos" como Gi-hun tienen escapatoria. Como decía Oh Il-nam, el creador del juego: "la gente pobre ya se está muriendo en la calle... al menos acá tienen una chance".
Una chance que, claramente, es una trampa disfrazada. Porque aunque el show se vista de colores y música pegadiza, lo que propone es una carnicería justificada por la desigualdad. Y esa frase en latín, medio escondida pero imposible de ignorar, lo resume todo. Hoy yo, mañana vos. Simple, brutal y completamente real.
--------------------------------------------------------------------
Más contenido en Urgente24
Mucha bronca en Boca Juniors por lo que pasó con Exequiel Zeballos
Mastercard dejó helados a sus clientes con esta decisión
La estafa en Mercado Pago con transferencias erróneas, que escala cada vez más
La ola polar dejó sin nieve a Bariloche y el Catedral encendió máquinas, pero no alcanza para todos
Javier Milei, más allá del 'Catch-as-catch-can': Sin carry trade esto 'no funca'