Detrás de esas palabras había una historia larga. Confessore había empezado su carrera en el Servicio Meteorológico Nacional, donde trabajó entre 1992 y 1994, y desde 1995 se había convertido en una presencia diaria para generaciones de espectadores.
La inundación de 1985 que despertó su vocación
Después del anuncio, el canal emitió un material de archivo que hoy adquiere otro peso. En él, Confessore contaba cómo nació su interés por el clima. Todo se remontaba a fines de mayo de 1985, cuando una fuerte tormenta anegó Buenos Aires. Él todavía era un estudiante secundario y la escena lo marcó para siempre.
“Fue un diluvio”, recordaba. Y sumaba un detalle que ilustra la magnitud de aquella jornada: “Me acuerdo que, volviendo del colegio, el agua me llegaba hasta las rodillas”.
Sin embargo, lo que más lo intrigó fue otra cosa. “Se trataba de una calle que nunca había tenido problemas de inundaciones, incluso cuando llovía mucho. Y, sin embargo, estaba tapada de agua”, detalló.
De ahí salió la pregunta que definió su carrera: “Me llamó poderosamente la atención y dije: ‘Bueno, esto es increíble. ¿Qué pasó acá?’”.
Sus reflexiones sobre la muerte y el último abrazo
Asimismo, entre los tramos más fuertes del video aparece una charla distendida con sus compañeros, en formato de preguntas rápidas. Allí, con serenidad, Confessore se animó a hablar de la muerte. “Creo que la muerte también forma parte del proceso de la vida. No sé… es algo misterioso”, había dicho.
Después llegó la consulta más íntima: a quién le daría un último abrazo. No dudó. “¿Un último abrazo? A toda mi familia”, respondió, y dejó claro quiénes ocupaban el centro de su vida.
Esas respuestas, grabadas sin saber lo que vendría, circularon de inmediato en redes y generaron una ola de mensajes. Muchos usuarios las compartieron como una despedida involuntaria.
Cómo quería que lo recordaran
En esa misma entrevista le preguntaron cómo le gustaría ser recordado. Su respuesta fue directa: “Como alguien que hizo algo por la humanidad”.
Y no lo dejó en una frase solemne, sino que lo bajó a tierra: “Por ejemplo, ayudar a la gente a planificar su día y evitar que la sorprendan el granizo o la lluvia”.
Sin imaginarlo, el deseo se cumplió. Colegas y televidentes lo despidieron con el mismo argumento: un profesional que explicaba el clima con claridad y que cuidaba a la gente desde la pantalla. Esa utilidad cotidiana, tan simple y tan valiosa, es lo que muchos destacan hoy de su trabajo.
El dolor de sus colegas
La pérdida golpeó fuerte en los pasillos del canal y también fuera de ellos. Matías Bertolotti, Guillermo Lobo, Ignacio González Prieto, Santiago do Rego, Sergio Lapegüe y Roxy Vázquez estuvieron entre quienes lo despidieron entre lágrimas y repasaron momentos compartidos.
Para muchos de ellos, “Confe” era más que el hombre del pronóstico. Era el compañero de todos los días, el que estaba antes que salga el sol y se iba cuando el noticiero ya había cambiado de turno. Varios admitieron que todavía no logran asimilar la noticia.
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