A su vez, esta semana se supo también que el sector público de Brasil registró inesperadamente su primer superávit primario desde enero, en medio de la pandemia, a medida que la recuperación económica impulsó la recaudación de impuestos y la reducción de subsidios en efectivo mantuvo bajo control el gasto.
Según el diario 5 Días, de Asunción, en octubre, Brasil tuvo un superávit primario, antes de los pagos de intereses, de 2.950 millones de reales (US$556 millones), dijo el banco central en un informe publicado el lunes. Eso se compara con el pronóstico promedio de un déficit de 6.400 millones de reales de analistas encuestados por Bloomberg.
Incluidos los pagos de intereses, el presupuesto registró un déficit de 30.900 millones de reales, mejor que el pronóstico promedio de una brecha de 41.400 millones de reales.
Se aguarda para mañana (3/12) que el instituto de estadísticas de Brasil revele el resultado del producto interno bruto del tercer trimestre 2020, que según la estimación promedio de los especialistas consultados por el diario Valor creció 8,8% en el periodo julio-septiembre respecto al trimestre anterior.
Que Brasil crezca es muy importante para la Argentina porque tracciona en la economía local.
De todas maneras, para el cuarto trimestre, la Fundación Getúlio Vargas (FGV/IBRE) prevé "una desaceleración del ritmo de crecimiento", debido a "la reducción de las ayudas de emergencia, la aceleración de la inflación, las incertidumbres sobre la recuperación del mercado laboral y el reciente empeoramiento de las condiciones financieras".
AFP agrega que el gobierno proyecta una contracción de 4,5% en 2020 y un crecimiento de 3,2% en 2021.
Ahora bien, la OCDE alertó que Argentina cerrará el 2020 con la peor recesión del mundo. Una situación calamitosa que la Casa Rosada cree revertir con más impuestos y gasto público. Insólito.