Aunque la gran preocupación es: ¿puede Brasil enfrentar una crisis de salud de tal magnitud sin un profesional de la salud a cargo? Sin dudarlo la respuesta es no, y si bien se nombrará a un nuevo funcionario para que ocupe el puesto, el presidente se asegurará de que este siga su misma línea de pensamiento: algo difícil teniendo en cuenta que no hay médico que no recomiende la cuarentena. Según Bolsonaro, Brasil es fuerte y siempre estará protegido por Dios, pero esta situación no pasa por una cuestión puramente de fe.
Pero las amenazas no fueron solo para Mandetta, otros sectores del gobierno de Bolsonaro están cayendo, por ejemplo su relación con el Ministro de Economía: Paulo Guedes y el de Justicia: Sergio Moro que si bien fueron aliados del presidente desde el minuto uno y también atravesron muchos escándalos codo a codo, hoy se pusieron detrás del Ministerio de Salud para atravesar la pandemia. Hasta algunas partes del sector militar se unieron a la oposición en tiempos de Coronavirus. Es por eso que durante las últimas semanas aumentaron los rumores y posibilidades sobre un golpe de estado.
Si bien solo fueron eso: rumores, la realidad es que el presidente perdió totalmente el control del país y de la situación actual, tal es así que mientras el funcionario de salud registra un índice de aprobación de 76%, la desaprobación de Bolsonaro y su plan de salud subió de un 33% al 39% en la última semana.
Sin embargo, volviendo a los desencuentros con el gabinete, ese no es el único problema al cuál se enfrenta Bolsonaro ya que recordemos que durante los últimos meses comenzó una guerra con el Congreso y el Poder Judicial que acabó en una manifestación convocada por el propio presidente contra los demás poderes institucionales: grave herida hacia la democracia y un paso más a lo que muchos opositores a Bolsonaro aseguran que acabará en una dictadura del mandatario.
Además por supuesto sus cruces con los distintos gobernadores. Al igual que le ocurre a Donald Trump, en Brasil los representantes locales del Poder Ejecutivo exigen al gobierno nacional que se impongan medidas estrictas contra el Coronavirus y por supuesto que necesitan suministros en los hospitales. Aunque la diferencia entre Trump y Bolsonaro es que el primero escuchó, tarde pero lo hizo.