Si bien Mourao siguió sosteniendo que la región tiene que ser desarrollada, tal como expresa Bolsonaro, el mismo dijo que iba a haber una respuesta por parte del gobierno de cara a las empresas que van por la deforestación ilegalmente. Claro que en consecuencia el mandatario no respondió a las preguntas de la prensa al respecto. Esto es una sorpresa no solo por el hecho de que se reconoció un error propio sino por el hecho que las empresas son una de las amyores aliadas del presidente.
Aunque al mismo tiempo, desde las organizaciones sin fines de lucro por el medio ambiente siguen remarcando que no hay tiempo suficiente para salvar el planeta. El daño ya está hecho. “Si el gobierno no actúa con un tratamiento de choque, será muy difícil revertir la deforestación y la quema de árboles”, explicó a WSJ, Marcio Astrini, secretario ejecutivo del Observatorio Climático Brasileño.
Sin embargo para Brasil el mayor problema radica en el exterior,más exactamente en Bruselas teniendo en cuenta que una de las condiciones para que avancen las negociaciones comerciales de la región con Europa es que Bolsonaro se comprometa al cuidado del Amazonas. "La selva amazónica, los pulmones que producen el 20% del oxígeno de nuestro planeta, está en llamas ”, había dicho Macron, el líder del Acuerdo de París y la lucha por el medio ambiente, en 2019.
En el actual Brasil de Bolsonaro un acuerdo con Europa podría ser un gran impulso para su economía que pende de un hilo, la cuál por supuesto ya se encontraba en crisis y se vio afectada por la llegada del coronavirus. Es así que el vicepresidente pone ahora su foco en el compromiso del gobierno con el cuidado del Amazonia y su campaña para frenar la deforestación.